León Teicher
columnista

¡A los gritos!

León Teicher
Opinión
POR:
León Teicher
julio 11 de 2016
2016-07-11 09:16 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc243c64c9.png

Colombia es Pasión. Acertado lema de una pasada campaña promocional del país. Pasión que se manifiesta bellamente en nuestro apoyo a deportistas, escritores, artistas y demás nacionales que triunfan en el exterior. Y se expresa horriblemente en virulentos ataques a quien sostenga una opinión o preferencia diferente a la que creemos correcta.

La pasión es un motor poderoso que nos da energía nacional. Pero un motor sin frenos genera accidentes graves. Sentirse empoderado para amenazar a otro porque piensa de manera distinta es la peor de sus manifestaciones. “Usted está equivocado, cambie o desaparezca”. Se habla de limpieza en las amenazas: limpiar la sociedad de aquellos que mi grupo considera dañinos. En nombre de la Patria, de esa Colombia de mi propia pasión que usted claramente traiciona.

En las sociedades en las cuales eso no pasa, ¿qué freno regula el motor? Es el RESPETO, con mayúsculas, que en nuestras escuelas no enseñamos, que en nuestros hogares, muchas veces, no practicamos. ‘Indio patinchao’, ‘costeño corroncho’, ‘cachaco hipócrita’, ‘negro perezoso’, ‘marica’, ‘tenía que ser mujer’, ‘uribista X’, ‘santista Y’, son algunas de sus primitivas manifestaciones.

Pero no se necesita ser capaz de echarle ácido en la cara a otro ser humano para ser violento e irrespetuoso. Si soy de izquierda, me doy el lujo de ofender a miles de personas que trabajan en empresas responsables con el mote de ‘multinacional’, al que le sigue el apellido de ‘explotadora’. Si soy de derecha, todo el que exija igualdad social es un ‘mamerto HP’. Mis argumentos solo tienen bondades, los suyos, solo defectos. No permito un análisis de las ventajas y desventajas de mis propuestas y de la suyas, porque podría perder la batalla. Uste está equivocado, y eso me da el derecho de gritarle, insultarlo, caricaturizarlo o amenazarlo y, de paso, a su familia.

Todos nuestros temas se manejan como confrontaciones religiosas fanáticas entre sectas poseedoras de la única verdad. Somos hinchas de barras bravas y peligrosas. Mi equipo es el mejor, ¡cállese ya o le pego!

Para que haya paz, debemos aceptar que compartimos el territorio con seres humanos diferentes. Que la democracia es una cancha que tiene reglas de juego, en las cuales hay ‘fueras de lugar y penaltis’, y árbitros elegidos por todos en las urnas, a los que debemos exigirles honestidad e imparcialidad, pero respetarles su autoridad –aunque, de vez en cuando, alguien meta un gol con la mano–. Que salimos con fervor a ganar partidos y campeonatos, pero nos respetamos antes y después del juego, no importa quién gane.
No vale morder, no vale patear al otro, so pena de expulsión. Eso se enseña desde la cuna, en el colegio, en la universidad, en el trabajo, en el bus, en la calle. Moderando el lenguaje, escuchando al otro, exigiendo y demostrando respeto, castigando socialmente al infractor.

En medio de las abundantes, fervorosas y apasionadas conversaciones sobre paz entre nosotros, es imperativo ponerle el freno del RESPETO al motor de nuestra pasión.

Léon Teicher
Empresario
lteicher@xeoncorp.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado