León Teicher
Columnista

Almuerzo gratis

León Teicher
Opinión
POR:
León Teicher
junio 16 de 2016
2016-06-16 08:48 p.m.
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La expresión ‘no hay almuerzo gratis’ se refiere a esa realidad, rotunda como la ley de la gravedad: todo en la vida requiere un esfuerzo, un dar para recibir, un sembrar para cosechar. Nada nos llega ‘porque sí’.

Pero los colombianos somos capaces de vencer la ley de la gravedad. Basta con que el Congreso saque una norma que lo diga: “a partir de ahora la gravedad hala para un lado”. O en ausencia de la ley, una sentencia de alguna de nuestras varias poderosas y respetabilísimas cortes puede establecer que la gravedad ya no hala hacia abajo.

Herencia tal vez de la cultura rentista española, donde bastaba la conexión correcta con la corte (esa sí del Rey) para obtener derechos sin trabajar para ganarlos. O producto de la más moderna filosofía garantista, según la cual todo el mundo tiene derecho a todo y todo es un derecho fundamental.

¿Qué dirían nuestros abuelos y tatarabuelos que tuvieron que trabajar duro para ganarse el derecho a comer todos los días, a un techo seguro, a la libertad de movimiento y de expresión? Pues hoy basta con pertenecer al género humano y haber nacido dentro de las fronteras de Colombia para ser poseedor automático de docenas de derechos fundamentales que alguien, no nosotros, tiene que financiar. ¿O es que un ciudadano en Colombia tiene menos derechos que los de un país rico?

Estamos convencidos de que podemos tener almuerzo gratis. Por cuenta de otro. Sin pagar. No queremos más impuestos, pero exigimos que el Estado pague todo: vivienda gratis, educación, salud, seguridad, etc., no importa de dónde salgan los recursos.

Queremos paz ya, pero no estamos dispuestos a transar con nuestros enemigos. Que ellos acepten todo lo que les exigimos, pero que nada exijan. Queremos energía barata y abundante, pero no queremos represas, ni plantas generadoras con combustibles fósiles. Que el Estado subsidie las fuentes renovables costosas.

Queremos hacer turismo en los parques naturales y admirar nuestra biodiversidad, pero no queremos que les den licencias ambientales a las carreteras para llegar allá, ni permitir la minería que produce los materiales de construcción.

Queremos buenos empleos, bien pagados y con generosa protección social, pero despreciamos a las empresas que los generan. Queremos comida barata y abundante, pero impedimos que se industrialice el agro.

No queremos industria petrolera o minera, pero sí amamos la inversión social que esos recursos permiten. No queremos multinacionales, pero deseamos inversión extranjera. Aspiramos a exportar a donde otros importen, pero nos molesta tener que importar las exportaciones de otros.

Criticamos al Estado por ineficiente, por ausente, muchas veces por corrupto. Pero para cualquier problema diagnosticamos la necesidad de una nueva entidad del Estado.

Nos lamentamos porque las autoridades municipales en los pueblos son débiles, dominadas por intereses políticos privados, y en más de una ocasión corruptibles. Pero sentenciamos que las decisiones importantes tienen que ser tomadas en el nivel local.

Queremos tecnología moderna, capital abundante y productividad, pero planteamos que los negocios serían mejor manejados por empresas del Estado.

Almuerzo gratis. Por cuenta del Estado pobre. Sin tocar un árbol. Sin inversión extranjera. Es cierto compatriotas, ¡la gravedad hala para arriba!

León Teicher
Empresario
lteicher@xeoncorp.com

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