Crisis eléctrica: reingeniería, so riesgo de sufrir un ‘corto’

Sector requiere reestructurar manejo de la generación a gas natural y a carbón, y rediseñar los parámetros relacionados con el cargo de confiabilidad.

Energía
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Juan Benavides
junio 20 de 2016 - 03:09 p.m.
2016-06-20

La reforma plasmada en las Leyes 142 y 143 de 1994: (i) permitió la participación privada en toda la cadena de valor de electricidad (generación, transmisión, comercialización, distribución); (ii) liberó al Estado del peso de convertirse en salvador de última instancia de las empresas públicas sectoriales, al hacerlas responsables por sus pérdidas y ganancias; (iii) generó un mercado mayorista de electricidad con potencial de competencia; (iv) creó la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) para estimular y velar por resultados competitivos en todos los segmentos de la cadena de valor; (v) redujo el alcance de la integración vertical; (vi) introdujo la regulación por incentivos en los monopolios naturales de transmisión y distribución para disciplinar costos y mejorar la calidad del servicio, y (vii) estableció un sistema de subsidios cruzados que alivió las necesidades de transferencias fiscales hacia los consumidores más pobres.

Esta es una historia de éxito bajo diferentes métricas, documentada en otros trabajos (ver, por ejemplo, el Cuaderno Nº 30 del 2009 de Fedesarrollo). Vale la pena mencionar dos de sus logros: se han sorteado todas las amenazas de racionamiento desde 1992, incluyendo la del 2016, y la calidad y cobertura del servicio son altas según estándares internacionales.

Estos son motivos para apoyar y reforzar la institucionalidad que ha llevado a estas conquistas. Pero la crisis reciente del mercado de generación, expresada de manera concentrada en el desacople de los parámetros del cargo por confiabilidad –mecanismo central de ingreso al mercado de generación– de la realidad, revela problemas acumulados que requieren soluciones de fondo.

En la última década, el Ministerio de Minas y Energía ha capitulado en su papel de formulador y líder en la implantación de políticas energéticas. Como lo he reiterado, la CREG ha llenado ese vacío de manera insatisfactoria en los temas de composición y remuneración del parque (térmico vs. hidráulico) y el suministro de gas natural. Además, hay inestabilidad regulatoria, con cambios frecuentes e imprevisibles que aumentan el riesgo y los costos de los inversionistas.

El primer cambio de reingeniería que requiere el sector es lograr que el Ministerio anuncie decisiones sobre el nivel de participación de la generación a gas natural y a carbón durante los próximos 20 años. Estas determinaciones no se implantarán sin que esa cartera tome la iniciativa de remover cuellos de botella, pues la inercia que introduce la creciente participación hidráulica ahuyenta la inversión térmica.

El segundo consiste en modificar el mindset de la CREG y los incentivos a los comisionados. Las exigencias y la remuneración a los comisionados deben multiplicarse por 3, y se debe reducir drásticamente el régimen de incompatibilidades, porque este es un país pequeño y no sobran los expertos. Se debe recuperar la naturaleza colegiada de las decisiones de la Comisión, que actualmente se tramitan de manera fraccionada. Los nuevos comisionados deben ser de mentalidad amplia y tener en cuenta las restricciones de rentabilidad y riesgo de los inversionistas.

En términos temáticos, los problemas acuciantes por resolver son:

(i) revisar parámetros del cargo por confiabilidad (precio de escasez), y usar este instrumento para balancear la mezcla de generación; (ii) definir con claridad e implantar una política de suministro de gas natural; (iii) facilitar la introducción de contratos a plazo sin riesgo de contraparte; (iv) facilitar la participación del lado de la demanda; (v) introducir señales de localización de la generación (precios nodales); (vi) eliminar las señales contradictorias en la promoción de las energías renovables, y (vii) mejorar la remuneración de servicios complementarios (control de frecuencia) para ampliar la gama de remuneración razonable de los activos.

Por último, y no menos importante, hay que diseñar la transición del sector hacia modelos que acepten la inevitable disrupción que traerá la generación con energías renovables y el almacenamiento con costos totales inferiores a los de la red.

Juan Benavides
Investigador de Fedesarrollo