En tan solo seis meses las cerca de 100 moscas que se reunían en un espacio de 20 centímetros cuadrados, disminuyeron a 18 sin que se tuviera que usar insecticidas y demás productos químicos para acabarlas.
La implementación de un sistema de manejo integrado de moscas que a través de avispas, hongos, nemátodos (parásitos) y trampas con pegante, permite exterminar con esos insectos, tiene felices a las directivas de Bioagrícola del Llano, empresa operadora del servicio de aseo y recolección de basuras, pues además de no impactar el medio ambiente con los químicos, logran un ahorro de unos 500 mil pesos mensuales.
Según Carolina Galindo, jefe de transformación de residuos y microbióloga agrícola y veterinaria, los costos en la aplicación de insecticidas se fueron incrementando porque la mosca fue creando resistencia al químico y cada vez era necesario comprar más para combatirla, hasta llegar al punto de gastar cada mes un millón de pesos.
"Antes se fumigaba una vez al mes, luego dos veces, luego tocó una vez a la semana y posteriormente era necesario hacerlo casi todos los días", cuenta Galindo.
La microbióloga explicó que el primer control biológico es el uso de la avispa 'Sphalangia Cameroni', que es una avispa pequeñita. Esta avispa coloca huevos dentro de las pupas de la mosca y ese huevito se alimenta de lo que hay por dentro, es decir que mata el ciclo de la mosca y de la pupa no sale una mosca sino una avispa.
El cuanto al hongo este se llama 'Beauveria bassiana' y ataca e infecta a la mosca hasta que la mata porque la penetra y se alimenta de ella. El hongo es inyectado y luego diluído para ser asperjado sobre los residuos sólidos.
El último control biológico se hace con los nemátodos que transportan en su intestino bacterias. Estos entran por la boca o el ano de la mosca o de la larva y cuando están adentro votan las bacterias que les causan enfermedades hasta matarlas. Cuando mueren, el nemátodo empieza a comérselas hasta que se acaba la comida.
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