Cambian las cosas en el continente. Fidel Castro renuncia a continuar con el poder absoluto en Cuba. Se convierte su vida en una leyenda. Fue un líder férreo que condujo a Cuba durante más de cincuenta años caracterizados por su permanente conflicto con el imperio. Quién de nuestra generación no tiene en su memoria el asalto al Cuartel Moncada, la defensa en su discurso "la historia me absolverá", la entrada triunfal un primero de enero a la Habana con el 'Che' o Camilo Cienfuegos. El asalto a Bahía Cochinos, la crisis de los misiles y el casi inicio de la tercera guerra mundial.
Sobrevivió a la expulsión de la Organización de los Estados Americanos -OEA-, a la Guerra Fría, a la caída del Muro de Berlín, a la desaparición de la Unión Soviética, al bloqueo norteamericano, a los incontables intentos para asesinarlo por parte de la CIA. Son inolvidables sus interminables visitas a Chile, cuando llegó al poder Allende, su solidaridad activa con el Sandinismo, su apoyo directo a la lucha armada en Latinoamérica y en Angola, los logros en lo social, la educación, la salud y, como problema, la inestabilidad en la economía.
Con Colombia su relación no fue menos intensa. Nuevamente la leyenda y las preguntas sobre la participación del joven Fidel en el 9 de abril de 1948 y su relación con el Ejército de Liberación Nacional. De esto último habría tanto que decir:
No sé por qué se me agolpan los recuerdos. Ya no sé qué es verdad o qué es mentira: el cura Camilo, por ejemplo, muerto en plena juventud en un combate en el que no combatió, nunca supo usar un arma, rescatando el cadáver de un niño guerrillero.
Capellán de la Universidad Nacional, fundó con otros intelectuales de la época la Facultad de Sociología, que después sería la base de tantos estudios sobre la realidad colombiana. En la pequeña y discreta capilla de la Universidad casó, por la gracia de Dios, a casi todos los estudiantes marxistas. Mezcló el humanismo social, la revolución y el socialismo y cavó su propia tumba.
Y Jaime Arenas, estudiante de la UIS, que organizó una marcha estudiantil que protestaba por algo, ¿por qué era que protestábamos? Fue una larga caminata donde poco a poco se fueron sumando miles de estudiantes. Una gesta épica, pero sus objetivos hoy están olvidados en el baúl de los recuerdos. Yo también los olvidé. Su final no tuvo nada de heroico. De cansancio se durmió en una guardia, fue condenado a muerte. Escribió un libro: La guerrilla por dentro, que le significó una nueva condena.
Murió sin gloria, asesinado en plena Carrera Séptima de Bogotá.
De los héroes y de las tumbas. Todos los Camilos, los Jaimes, de una generación que vivió con pasión, personajes convencidos de que podían cambiar el mundo. No se pueden borrar de mis recuerdos tantas historias de muertes inútiles.
Fidel: un líder contradictorio. Amado u odiado sin ambages, pero nunca olvidado, los sobrevive a todos, es una leyenda. ¿Cuál será el camino de Cuba hacia el futuro? ¿De las negociaciones de paz con el Eln? ¿Cuál su legado? ¿Quién contará la verdadera historia? Con Puebla ¿"se acabó la diversión, llegó"?¿ ¿o se fue? ¿"el comandante y mandó a parar"?
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