El presidente de Ecuador, Rafael Correa, manifestó recientemente que las relaciones con Colombia quedarán restablecidas próximamente, pero que "lo que no se establecerá pronto es la confianza".
Habiendo resuelto el incidente fronterizo, tal como se acordó la semana pasada en la Reunión de Cancilleres de la OEA, sería oportuno que Colombia hiciera un esfuerzo para normalizar las relaciones en todos los órdenes, tanto más cuando existe la creencia, como lo sostiene Adrián Bonilla, director de la Flacso-Ecuador, de que las dificultades surgirán nuevamente cuando no se puedan implementar los puntos resueltos para garantizar la seguridad fronteriza, ya que continúan vigentes los factores que le dieron origen.
Los ecuatorianos siempre habían tenido una relación fraterna con Colombia y sus problemas estaban localizados en la frontera sur con Perú, pero al resolverse sus problemas fronterizos en 1998, con el acuerdo de Brasilia, surgieron los problemas en la frontera norte por el derrame (spill over) que ha tenido el conflicto interno colombiano en su territorio: incursiones militares, problemas de desplazados y fumigaciones.
No hay que olvidar que en el ámbito bilateral las relaciones han sido fructíferas. En 1989, se integró la Comisión de Vecindad con Ecuador, mediante la Declaración Presidencial Barco-Borja, abarcando los más variados temas de la agenda bilateral, que van desde la infraestructura hasta la energía eléctrica, y desde lo comercial hasta lo educativo y cultural. A su vez con la creación de la Combifron se buscó coordinar, evaluar y supervisar el cumplimiento de los compromisos militares y policiales de seguridad fronteriza, y proponer mecanismos que coadyuven a la solución oportuna de los problemas fronterizos.
Por otra parte, el comercio ha sido el motor de la relación colombo-ecuatoriana, mostrándose tradicionalmente una balanza favorable para nuestro país (en el 2007, las exportaciones de Colombia al Ecuador alcanzaron la suma de 1.035 millones de dólares). Una parte muy importante de exportaciones colombianas están constituidas por automóviles, confecciones y agroquímicos, como fungicidas y plaguicidas. Del Ecuador se compra arroz, maíz, sardinas, atún, harina de pescado y alcohol. Las inversiones colombianas también son relevantes en Ecuador en el sector servicios, las flores y las confecciones.
Se requiere, a través de la revitalización de estos organismos, construir medidas de confianza basadas en la transparencia y la cooperación, orientadas a la profundización del diálogo político directo. El trabajo conjunto entre las Fuerzas Armadas y el diálogo cívico-militar deben propiciarse y consolidarse, tanto más cuando la 'instrucción' al Secretario General de la OEA para que ejerza sus buenos oficios en la implementación de un mecanismo de observación del cumplimiento de la resolución de la OEA, y para el restablecimiento de un clima de confianza entre las dos partes, le otorga atribuciones muy limitadas.
Lo que no hagan Colombia y Ecuador al respecto, no lo podrán hacer otros. Finalmente, se necesita una participación más activa del sector privado y de los gremios que los representan para profundizar los lazos económicos y comerciales, siendo de destacar al respecto, los acuerdos a que han llegado recientemente la Cámara de Comercio de Bogotá y la Cámara de Comercio de Pichincha.
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