La suma de las crisis financiera, crediticia y de vivienda, explican el pálido resultado.
Una vez publicados los datos, más de una voz se alzó para pronosticar, de nuevo, que la recesión en Estados Unidos está muy cerca de convertirse en un realidad.
Dennis Lockhart, presidente del Banco de la Reserva Federal de Atlanta dijo: "La economía muestra una desaceleración que se parece a períodos anteriores que condujeron al borde de una recesión. Después de un cuarto trimestre (del 2007) que fue muy lento yo espero que el Producto Interno Bruto en el primer trimestre de este año muestre muy poco crecimiento, si es que muestra alguno".
En la misma línea, varios expertos estadounidenses opinan que el crecimiento en el primer trimestre del 2008 será inferior al 0,6 por ciento con que se cerró el año anterior.
Pero las alarmas no solo tuvieron eco dentro de los Estados Unidos. El presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, aprovechó una reunión con empresarios brasileños y mexicanos para contarles una llamada telefónica que le hizo al mandatario de E.U.
"El problema, hijo, es el siguiente: nosotros pasamos 30 años sin crecer y ahora que nosotros estamos creciendo tú te entrometes. El problema es tuyo, de modo que resuelve tu crisis", señaló Lula que le dijo a Bush.
Cifras desalentadoras
El informe revelado por el Departamento de Comercio presentó otros datos que se suman al oscuro pronóstico de la economía estadounidense.
Después del pago de impuestos, las ganancias de las empresas bajaron en el último trimestre un 3,3 por ciento a 37.900 millones de dólares, con lo cual en todo el año las ganancias empresariales fueron de 1,11 billones de dólares.
Como reflejo del descalabro en el sector financiero, arrastrado por la crisis de las hipotecas de alto riesgo, las ganancias de las compañías financieras, en todo el año, bajaron en 104.600 millones de dólares, aun después de los enormes descuentos por pérdidas en el negocio hipotecario.
Las ganancias de las industrias no financieras bajaron en 30.700 millones de dólares en el año, incluidos los 26.600 millones de dólares en las compañías del sector de la energía, y los 27.600 millones de dólares en el comercio mayorista.
Y como si fuera poco, según datos de Bloomberg, el promedio de subsidios por desempleo tocó su máximo en los dos años recientes.
Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo cayeron en 9.000 a 366.000 en la semana que concluyó el 22 de marzo, dijo el Departamento del Trabajo en Washington.
El promedio móvil de cuatro semanas de pedidos iniciales aumentó por tercera semana consecutiva, para alcanzar 358.000, el nivel más elevado desde octubre del 2005.
Los datos indican que las empresas están recortando empleos o demorando las contrataciones, conforme el empeoramiento de la crisis de vivienda aumenta las posibilidades de una recesión. La contracción del empleo podría reducir el gasto de los consumidores, que representa más de dos tercios de la economía.
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