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Domingo 27 de Mayo de 2012

Escuela sin escuela II

El amor tiene caminos diversos. En eso se parece mucho a la pedagogía. A veces esos caminos se bifurcan, a veces se vuelven a reunir, a veces continúan paralelos, pero nunca separados definitivamente.

A los hijos de los padres que se separan, les sucede lo mismo que les pasa a las carrileras de los trenes, y es que a pesar de que sus padres ya no se vuelvan a tocar, siempre seguirán, como los rieles, siendo dos, porque estarán unidos por los travesaños que sus hijos representan. Y es muy interesante ver cómo los niños caminan de un riel a otro riel por esos pequeños caminitos de madera, (ahora de concreto), que lo mismo sirven para separar que para unir a los rieles. Ni aún queriéndolo, los padres podrán separarse totalmente. Porque sus hijos les recordarán la carrilera que entre todos algún día fueron y que, de algún modo, siguen siendo.

Digo lo anterior, porque es evidente que la escuela tiene que aprender a manejar la nueva naturaleza y composición de familia que hoy las puebla.

Sin quejarse de ella, sin caer en la razonable, pero manida retahíla de ver en la transformación de las familias, un obstáculo poco menos que insalvable, para poder educar. Hay que trabajar desde lo que hay, desde lo que somos y tenemos. Sin tanto 'deber ser'.

Por fortuna, y espero no estar equivocado, ya no puede ser un óbice como hasta hace pocos años en muchas instituciones educativas del sector privado sí lo era, la separación de los padres para matricular a un estudiante. Más bien al contrario.

Es una ocasión para nuevos aprendizajes que la escuela tiene con las familias separadas. Y de nuevas dificultades por supuesto. Aunque no siempre. Por paradójico que parezca, puedo afirmar lo recomendable que en algunos casos determinados puede ser la separación de los padres para la salud mental de sus hijos. Y la de ellos.

Pienso entonces que no debería a los maestros importarnos tanto ni tan poco la disolución de la familia. Me preocupa en cambio, que se escuche con frecuencia en el medio, que esas dificultades son la causa de un bajo rendimiento académico o de problemas de conducta y autoconcepto. Con frecuencia evidentemente lo son.

Pero de ahí no podemos sacar conclusiones generales.
Conviene mejor prepararse para continuar el viaje, cambiando si fuese menester, el equipaje. 

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
2 de abril de 2008
Autor
Juan Carlos Bayona Vargas Rector Gimnasio Moderno

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