Esa es la respuesta que siempre recibe el Gobierno colombiano, que no oculta su interés por que las calificadoras le reconozcan sus esfuerzos en materia de crecimiento y sostenibilidad tal como lo han hecho con países vecinos como Perú y Brasil.
Las evaluaciones hechas por analistas locales y extranjeros han dicho desde hace varios años que el recorte del gasto público es insuficiente y, lo peor, no ha sido una prioridad, aunque el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, ha destacado en reiteradas ocasiones mejoras en el gasto y un mejor balance de las finanzas públicas.
Así, el Gobierno se sigue rajando en la materia, a tal punto que acogió parcialmente las recomendaciones de una misión del gasto público que él mismo convocó para que le dictara los parámetros que debía seguir en el tema fiscal.
Un reporte de la agencia calificadora Standard & Poor's de abril pasado fue contundente respecto al tema de las finanzas públicas en el país.
"Las calificaciones soberanas de la República de Colombia se basan en las sólidas perspectivas de crecimiento del país, que han impulsado los ingresos fiscales. Esto, combinado con una mejor administración tributaria, ha atenuado las significativas presiones sobre el gasto derivadas del reforzamiento militar del país y del incremento en los desembolsos para pensiones y en las transferencias a gobiernos locales", dice el reporte.
Y agrega que "el déficit del gobierno general mejoró significativamente en el 2007 a 1,2 por ciento (del PIB) de 2,3 por ciento en el 2006, pero se espera que regrese a 1,5 por ciento en el 2008 debido al mayor gasto (por ejemplo, militar) y a cierto deterioro en el balance de seguridad social".
El reporte añade que existen normas constitucionales y legales que le impiden al Gobierno tener un mayor margen de maniobra en el tema del gasto, lo que afecta seriamente el balance de la Nación.
"Una mayor reforma tributaria podría conducir a una mejora rápida en las perspectivas fiscales del Gobierno, lo que a su vez traería consigo una mejor calidad crediticia, ya que la carga de la deuda disminuiría más rápidamente", dice el documento.
"Por otra parte, un deterioro fiscal importante o un brusco deterioro en la seguridad nacional podrían resultar en presiones a la baja sobre la calidad crediticia", termina el informe de Standard & Poor's.
De todas maneras, el Gobierno colombiano es optimista al señalar que con los esfuerzos fiscales y el buen crecimiento de la economía, Colombia merece un mejor grado de calificación para su deuda externa.
Capacidad de ajuste de Colombia es limitada: Moody's
Alexandra Alexi, analista de Moody's y encargada de evaluar a Colombia, sostiene que aunque el país es claramente muy distinto al que había en 1999 cuando se perdió el grado de inversión, todavía tiene dificultades que le impiden volver a ese nivel."Un país con grado de inversión es aquel que puede absorber un choque económico, financiero o político sin tener problemas para pagar su deuda y para nosotros Colombia todavía no está en ese nivel. El tema es que su capacidad de ajuste es limitada por sus cuentas fiscales y externas", asegura.
Según Alexi, la traba de las cuentas fiscales está en unos gastos inflexibles que tiene el país y que son muy difíciles de recortar, como el presupuesto para defensa y transferencias, lo que cual hace que cada día el país deba financiar un déficit creciente.
Moody's es una de las calificadoras más estrictas a la hora de mejorar su visión de un país. Por eso, a diferencia de sus colegas Standard and Poor's y Fitch, que tienen cuatro naciones latinoamericanas con grado de inversión, ellos solo tienen dos: Chile y México.
Perú y Brasil, los dos países que ya tienen grado de inversión por parte de las calificadoras distintas a Moody's, "probablemente también recibirán la buena nota primero que Colombia, debido a que tienen una mayor fortaleza externa. Por ejemplo, los activos externos de Brasil son más grandes que sus pasivos y aunque las cuentas fiscales de los tres países son similares, las de Perú son mejores que las de Colombia", asevera la analista.
Agrega que aunque los tres países se encuentran un nivel por debajo del grado de inversión, no van a recibir la misma nota la próxima vez que se las revisen, pues sus condiciones son muy distintas.
Un tema clave para Moody's es la diversificación de las exportaciones de un país, pues así asegura más fuentes de ingreso. En el caso de Colombia les preocupa que dependen mucho de dos mercados: Estados Unidos y Venezuela.
Alexi también es consciente del efecto que está teniendo la revaluación sobre las exportaciones, pero dice que ese no es un tema exclusivo de Colombia y que tampoco afecta la calificación del país.
"Lo que se debe tener en cuenta es que el tipo de cambio no es la única forma de volver competitivas las exportaciones, hay otras cosas que afectan y una de ellas, en el caso colombiano, es el costo laboral, que es bastante alto", agrega.
Añade que una característica de los países con grado de inversión es que tiene una moneda relativamente estables (como el peso mexicano y el chileno), mientras que Colombia y Brasil tienen monedas muy volátiles.
Golpe a capitales externos, otro lunar
A la debilidad fiscal, más recientemente se sumó la política de restricción al ingreso de capitales para combatir la revaluación, lo que no es visto con buenos ojos en el exterior, especialmente en Wall Street.
Analistas internacionales como Felipe Illanes del banco de inversión Merryl Lynch; Alberto Bernal, de Bulltick Capital Markets, y Fergus J. McComick de la calificadora DBRS, dicen que una de las prioridades de Colombia debe ser el desmonte de los controles a los capitales internacionales porque esas barreras les están cerrando las puertas a recursos que son importantes para financiar los déficit estructurales.
"Las calificadoras quieren ver un país con la mayor movilidad de capitales posible. Ahora, pueden estar pensando que Colombia tiene un Gobierno completamente arbitrario", dice Salomón Kalmanovitz, decano de Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Una mejora en la calificación de riesgo le significaría a Colombia que los inversionistas extranjeros estarían dispuestos a adquirir títulos de deuda de la nación con menores tasas de interés porque saben que el nivel de riesgo sería menor al actual.
El aumento de la nota significaría también el posible ingreso al país de más dólares y, por supuesto, más revaluación.
De hecho, el ministro de Comercio Exterior, Luis Guillermo Plata, dijo la semana pasada que un aumento de la calificación para Colombia tendría un sabor agridulce. Por un lado se le reconocería al país un mejor desempeño de su economía, pero, por otro, podría acelerar la caída del dólar, afectando a los exportadores, dijo el funcionario.
¿Una falsa alarma?
La semana pasada, mientras en los mercados se comentaba que recientes decisiones de política económica podían alejar más la posibilidad de que la deuda de Colombia recupere su grado de inversión, la agencia evaluadora de riesgo Moody's subió la calificación de la deuda del país en moneda extranjera.
Cuando se conoció la noticia, inmediatamente muchos creyeron que el país por fin estaba en grado de inversión, tras casi 10 años de permanecer en la escala de especulación.
Por varios minutos, los mercados financieros se alborotaron, pues se creyó que una nueva ola de inversión extranjera iba a llegar al país.
Sin embargo, con el correr de los minutos, la noticia se aclaró y, si bien es cierto, Moody's subió la calificación a Colombia, esta no fue suficiente para dejar entrar al país al exclusivo club del grado de inversión.
Las puertas de ese club se cerraron en 1999, cuando Colombia sufrió la mayor crisis económica de su historia y desde entonces se ha soñado con volver a ingresar, logrando apenas un lugar en la antesala.
La realidad es que, en el ámbito financiero internacional, el país aún es visto como un alumno que no cumple con todas sus tareas, ni siquiera cuando acaba de lograr el mayor crecimiento económico de los últimos 30 años (7,52 por ciento en el 2007).
Aunque las agencias calificadoras de riesgo como Standard & Poor's, Moody's y Fitch han reconocido la mejoría que la economía colombiana ha mostrado en los últimos años, también tienen claro que todavía existen falencias muy notorias.
La más reciente de ellas, dicen los analistas, fue la decisión del Gobierno de apretar más el ingreso de capitales externos al país para frenar la revaluación. Esta clase de medidas, sencillamente, no les gusta a los mercados financieros, pues se ven como un rechazo a los inversionistas internacionales y como la decisión del Gobierno de no querer financiar sus déficit estructurales.
De todas maneras, la materia que es el mayor 'coco' de Colombia, y en la cual aún se sigue rajando es, sin duda, el tema fiscal.
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