Y es que la decisión llega después de casi tres meses en los que ha habido una 'feria' de primas y bonificaciones.
Ajustó las bonificaciones para más de 1.000 alcaldes; les otorgó una prima de productividad a cerca de 500.000 empleados estatales; les ajustó en dos oportunidades los salarios a los trabajadores de la Contraloría General; y a los funcionarios de los ministerios de Comercio y de Relaciones Exteriores que trabajan fuera del país, les reajustó una prima que les había entregado el año pasado.
Para analistas como el ex ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, son gastos que llegan en un mal momento, pues van en dirección contraria al recorte que anunció.
Pero el presidente Uribe piensa otra cosa: "la bonificación para los alcaldes es para evitar la vía de alzas que impactan la base de liquidación de las prestaciones. Para el gasto público en el largo plazo, es mejor la bonificación sin impacto en prestaciones que el aumento con impacto en prestaciones".
El anuncio del recorte para algunos analistas es solo eso: un anuncio.
"Es un buen anuncio pero todavía no hay nada que leer. Uno no ve de dónde puedan hacer recortar", dijo Mauricio Cabrera.
Para Restrepo el anuncio demuestra que sí se podía hacer un ajuste.
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