Las medidas
La economía colombiana luce con buena salud pero de tiempo atrás se está 'maluqueando'. El cuadro clínico contempla precios que suben muy rápido; el dólar muy barato; combustibles y alimentos disparados, como un contagio del resto del mundo, e intereses al alza. Y, de sobremesa, el viernes le confirmaron el diagnóstico de la desaceleración: en el primer trimestre el crecimiento económico redujo su ritmo a la mitad.
Los síntomas se vienen manifestando desde el segundo semestre del año pasado, pero la cumbre del martes pasado en la que un centenar de representantes de gremios, algunos sindicalistas, se reunieron con el presidente Álvaro Uribe, siete de sus ministros y la junta en pleno del Banco de la República, muestra que finalmente todos los actores de la economía se tomaron en serio el malestar.
El tratamiento es un coctel de medicamentos. Arrancó con las medidas del Banco de la República del viernes anterior con un aumento de encajes y compra diaria de 20 millones de dólares para acumular más reservas internacionales, que tuvieron efecto desde el lunes haciendo subir el dólar.
Pero en la reunión del martes se completó la prescripción. Así, la semana que comenzó con la expectativa de un pacto para congelar precios dio paso a la decisión de que el precio de la gasolina subiera más rápido, para permitir que el acpm se encarezca más despacio.
A la decisión sobre combustibles se le sumó el anuncio del recorte del gasto del gobierno de 1,5 billones de pesos, que venían pidiendo expertos desde hace tiempo.
Expertos tienen su opinión
Pero para los observadores, todas las medidas (ayudas económicas, recorte del gasto, medidas del Banco de la República) son para el corto plazo.
"Si cambia alguna de estas situaciones que hoy se dan, en el corto plazo, las medidas nos llevarán a la otra orilla, pero si las circunstancias siguen, estaremos en lo mismo", dijo el investigador de Fedesarrollo, Mauricio Reina.
La otra circunstancia sobre la que llama la atención, es que si la economía continúa desacelerando, llevará al Banco de la República a cambiar su posición frente a las tasas de interés.
En cuanto al recorte de gastos, Reina dice que es un buen movimiento que va en concordancia con las decisiones que adoptó la semana anterior la Junta del Emisor. Pero no es suficiente para solucionar la revaluación.
Cuestiona que después de casi seis años de crecimiento continuo de la economía, con un mayor ritmo en los últimos tres años, el Gobierno no hizo un esfuerzo para lograr alcanzar un superávit.
Para el ex director de Planeación Nacional, Juan Carlos Echeverry, es muy difícil en las condiciones actuales saber cuál será el efecto de las medidas. Esto porque la tasa de cambio recibió al final de la semana el 'choque' por las diferencias entre la Corte Suprema de Justicia y el Presidente Uribe. Agrega que la incertidumbre estará ahí por unas semanas.
El apretón del gasto llegó tras los sucesivos anuncios de primas y bonificaciones
La medida más sonada del paquete para afrontar la inquietante coyuntura económmica fue el recorte de 1,5 billones de pesos al gasto público. Incluso, el gobierno del presidente Uribe pidió a los alcaldes hacer sus propios recortes y así seguir el 'ejemplo'. Pero los alcaldes se enfrentan a un primer obstáculo: deberán pagar el ajuste de una prima ordenada por el mismo Uribe.
Hechos como el anterior son subrayados por analistas que, al tiempo de recibir el recorte de 1,5 billones de pesos como un buen paso, sienten que quizás no sea suficiente y que además llega tarde. Y es que la decisión llega después de casi tres meses en los que ha habido una 'feria' de primas y bonificaciones.
Ajustó las bonificaciones para más de 1.000 alcaldes; les otorgó una prima de productividad a cerca de 500.000 empleados estatales; les ajustó en dos oportunidades los salarios a los trabajadores de la Contraloría General; y a los funcionarios de los ministerios de Comercio y de Relaciones Exteriores que trabajan fuera del país, les reajustó una prima que les había entregado el año pasado.
Para analistas como el ex ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, son gastos que llegan en un mal momento, pues van en dirección contraria al recorte que anunció.
Pero el presidente Uribe piensa otra cosa: "la bonificación para los alcaldes es para evitar la vía de alzas que impactan la base de liquidación de las prestaciones. Para el gasto público en el largo plazo, es mejor la bonificación sin impacto en prestaciones que el aumento con impacto en prestaciones".
Para algunos analistas, el anuncio del recorte es solo eso: un anuncio. "Es un buen anuncio pero todavía no hay nada que leer. Uno no ve de dónde puedan hacer recortar", dijo Mauricio Cabrera. Para Restrepo el anuncio demuestra que sí se podía hacer un ajuste.
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