Para ella, lo primordial es estimular en el alumno el gusto por la lectura, porque a partir de ella enriquece el vocabulario y fortalece su capacidad de explicarles a los demás.
Pero también, hay que trabajar en el niño la buena dicción, la vocalización y la gesticulación al hablar para garantizar que el mensaje que está enviando es bien recibido por quienes lo escuchan, indica la fonoaudióloga Marcela Carvajal.
Así mismo, es necesario que tanto en el hogar como en la escuela se le inculque el gusto por expresarse y controvertir. De hecho, ese es un factor determinante para que los niños pierdan el miedo y sientan que opinar es un acto natural. "Hay que hacerlo constantemente y mostrarles que no pasa nada cuando alguien se equivoca", enfatiza Bernal.
Y por último, recordar que a los niños hay que ofrec>erles el conocimiento en términos sencillos y divertidos, y los ejemplos tomados de la vida diaria son los mejores.
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