Para muchos expertos esta es la señal más clara de una recesión. La mayoría de los analistas esperaba que el indicador aumentara del 5,5 por ciento al 5,6.
La semana pasada, la cifra de solicitudes de subsidio por desempleo alcanzó su nivel más alto en cinco años, y las encuestas de confianza de los consumidores señalan que, preocupados por el panorama laboral, los estadounidenses tienden a recortar sus gastos.
En las fábricas, el mes pasado hubo una pérdida neta de 35.000 trabajos, la misma cifra que en junio.
La prolongada crisis de los sectores de vivienda y las finanzas también se refleja en el informe de, este viernes, divulgado por el Departamento de Trabajo.
La construcción tuvo una pérdida neta de 22.000 puestos, y en las empresas financieras se mantuvo sin cambios el empleo, después de una reducción de 13.000 trabajadores el mes anterior.
El sector de servicios perdió 5.000 puestos de trabajo, la primera disminución desde marzo, y en el comercio minorista, donde en junio se habían perdido 6.300 empleos, en julio desaparecieron 16.500 más.
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