La prueba está en un indicador que se conoce como profundización financiera y que mide la relación entre crédito y Producto Interno Bruto (PIB).
Estos cálculos fueron hechos por Anif, entidad que además explica que en los hogares los préstamos de consumo (tarjetas de crédito, créditos de libre inversión y para comprar carro, entre otros) pasaron de representar el 40 por ciento de su endeudamiento total en el 2002 al 74 por ciento el año pasado.
"Por lo tanto, la carga financiera de los hogares (intereses sobre ingreso disponible) por créditos de consumo ha pasado de 3 por ciento en el 2006 a 4,5 por ciento en el 2007", sostiene un estudio de Anif y agrega que según sus estimaciones el servicio de la deuda de consumo de los hogares pasó de comprometer 13 por ciento de su ingreso disponible en mayo del 2007 a 16 por ciento en mayo del 2008.
El problema de este cambio en las prioridades crediticias de los hogares no solo está en el hecho de que tienen que gastar más intereses, dado que el crédito de consumo es el más caro, sino que además no se atienden las necesidades de vivienda propia que hay en el país.
El crédito hipotecario fue el más golpeado con la crisis de finales de los 90 y de hecho entre 1998 y el 2005 registró un largo período de contracción.
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