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Domingo 27 de Mayo de 2012

De las negociaciones en la OMC y la Ronda Doha

La Organización Mundial de Comercio vuelve a ser noticia, porque no se alcanzó un acuerdo entre una de las grandes potencias económicas del mundo y una de las economías emergentes para adoptar modalidades en el marco de la Ronda Doha.

Toda esta terminología sofisticada traducida a un vocabulario coloquial, significa que los miembros de la Organización Mundial de Comercio tienen el compromiso de definir cómo se instrumentará el mandato de Doha del 2001, para hacer realidad la reforma de la agricultura comercial del mundo y liberalizar el comercio a nivel multilateral. En esto consiste la adopción de modalidades.

Pues bien, para cumplir este cometido el director general de la OMC, el francés Pascal Lamy, ex comisario de Comercio de la Unión Europea, convocó una reunión ministerial que comenzó el pasado 21 de julio y terminó 8 días después, el 29 de julio con el anuncio de un nuevo fracaso, ante la imposibilidad para definir las modalidades.

El fracaso en la reunión ministerial convocada por el director general de la OMC, tiene nombre y apellido. Por el lado de las potencias mundiales, Estados Unidos, y por parte de las economías emergentes del mundo, India.

La agricultura fue el centro de gravedad de las discusiones en la que se evidenciaron conflictos de intereses ofensivos y defensivos, simultáneos, entre los miembros, muchos de los cuales fueron los temas que impidieron avances en las reuniones de Cancún en el 2004, y de Postman en julio de 2006.

Ginebra vivió un primer semestre preparatorio para esta ministerial muy intenso. Los presidentes de los grupos de negociación, el neozelandés Crawford Falconer en agricultura, y el canadiense Don Stephenson en bienes industriales, no pararon en su esfuerzo de encontrar los puntos medios de convergencia. Ambos presidentes pusieron a disposición de los miembros varios proyectos de modalidades, bajo su responsabilidad.

En agricultura, antes de julio, se lograron muchas aproximaciones en varios temas relacionados con el acceso a los mercados y los subsidios a las exportaciones. Pero, claramente los niveles de reducción de los subsidios domésticos, el tratamiento de los productos sensibles en el mercado de los países desarrollados, la salvaguardia solicitada por los países en desarrollo, los productos especiales requeridos por los países en desarrollo, fueron parte del menú que no permitió acuerdo.

Lamy se dio cuenta que estos temas no podrían resolverse a nivel técnico, y que al más alto nivel político debían abordarlos. Para eso fue que se convocó la conferencia ministerial.

La semana y media de reuniones transcurrió en un ambiente de alta tensión. En las sesiones de transparencia que convocó todas las mañanas el Director General, no hubo ni una sola en la que primara el optimismo. Las distancias se hicieron presentes cada vez más. Acusaciones mutuas entre India y Estados Unidos, fueron escuchadas por la membresía. A veces China ayudó a India, otras veces no.

Lamy se lanzó con un paquete de negociación el viernes 25 de julio. En él, incluyó los elementos más conflictivos de la agricultura y tres elementos de la negociación industrial. Este paquete lo vieron, inicialmente el llamado G-7, integrado por Estados Unidos, la Comunidad Europea, Japón, Australia, India, Brasil y China, después los treinta ministros que estuvieron presentes en Ginebra, y luego toda la membresía.

El paquete, si bien no satisfacía todas las aspiraciones, representó un equilibrio razonable entre los diferentes intereses y sin duda un avance considerable. Sin embargo, India y China al comienzo presentaron reservas, en particular por el tratamiento de la salvaguardia a favor de los países en desarrollo, conocida como SSM. Esta salvaguardia para las economías emergentes debería ser un mecanismo muy flexible, que se activaría a partir del incremento del 10 por ciento de las importaciones. Estados Unidos y otros miembros exportadores rechazaron el activador por ser una barrera permanente al comercio. Uruguay y Paraguay, lideraron un grupo de países en desarrollo que se negaron a aceptar este mecanismo por ser un bloqueo a los mercados, especialmente en los países en desarrollo. ¡Vaya paradoja!
Estados Unidos, hábilmente presentó una exigencia inadmisible para la India, un activador del 40 por ciento en el crecimiento de las importaciones, para que opere la salvaguardia -SSM.

Ambos defendieron posiciones irreconciliables. El 10 por ciento era demasiado bajo, el 40 por ciento era demasiado alto. Un activador intermedio fue inaceptable para los dos. Este tema se llevó más de dos días de discusiones. En el fondo, el problema no era el monto del activador, allí estaba presente un problema que no se podía aducir en la mesa de negociaciones: los dos países tienen elecciones este año, para ambos es muy difícil en un año electoral hacer compromisos, y en el caso de Estados Unidos, el Congreso no es muy entusiasta con las negociaciones comerciales multilaterales. Esta es la realidad.

Los esfuerzos de Australia, cabeza del Grupo Cairns al cual pertenece Colombia desde sus inicios, los de Brasil cabeza del llamado G-20, que tomó distancia de India, y la de muchos otros miembros, no cambian la realidad electoral y política en estos dos miembros que dejan con su decisión casi sin respiro la negociación.

Muchas lágrimas corrieron por las mejillas de los delegados en el Comité de Negociaciones Comerciales, convocado por el Director General, quienes manifestaron, que ven en el receso de verano un período que ayude a la reflexión y claridad de las mentes para reasumir el proceso en septiembre de este año. El deseo de todos es que los avances de esta semana se respeten, y que sean un nuevo punto de partida para terminar en un futuro próximo la negociación de la Ronda Doha. Ojalá así sea.

Dada la importancia del banano para Colombia éste será motivo de un artículo propio.

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
4 de agosto de 2008
Autor
Claudia Uribe. Embajadora de Colombia ante la OMC.

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