El proyecto Marco Polo es otra de las banderas de la multinacional francesa Schneider Electric, que plantea un futuro encadenado con la juventud.
De acuerdo con Adriana Pulido, es "salir a la caza de talentos: la búsqueda de candidatos en las mejores universidades del país, con el propósito de reclutar jóvenes graduados y personas con experiencia en áreas profesionales de rápido crecimiento . A través del mismo se les ofrece a los estudiantes de cualquier carrera universitaria la oportunidad de vincularse a la compañía para después trasladarse a otro país y tener formación, para que luego traiga el conocimiento que aprendió en el extranjero", sostiene. "Hasta ahora hemos tenido uno en recursos humanos, tres en ingeniería y uno en controles, pero hay más de 190 capacitándose en el mundo".
De ellos, entre el 60 y el 70 por ciento vuelven a su país de origen donde se les ofrecen oportunidades de empleo con todas las coberturas, salario y garantías de ley.
Los candidatos a Marco Polo deben contar con un perfil especial caracterizado por el fuerte potencial de desarrollo, capacidad de adaptarse a las evoluciones relacionadas con el crecimiento y nuevas tecnologías, liderar redes de trabajo i, trabajar en proyectos transversales, ser abiertos a la movilidad así como tener el dominio del inglés.
APRENDER DE OTRAS CULTURAS
Los beneficiados del programa Marco Polo han viajado a países como España, Italia, Canadá. Y acaba de iniciarse un proceso , según Adriana Pulido, en el área financiera para capacitarse en Emiratos Árabes y Francia. Existen carreras que van más direccionadas al objetivo del negocio como la ingeniería electrónica, electromecánica, mecatrónica, pero eso no limita las oportunidades para otras profesiones.
"La experiencia le permite al beneficiado acceder a una proyección internacional mucho más rápida y eficiente. El roce con otros países y las experiencias adquiridas en otra cultura generan valores agregados y la posibilidad de obtener un recurso de empleo para gente muy joven", afirma.
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