Para los operadores y analistas financieros, si bien es cierto que la inflación muestra una tendencia alcista preocupante, las cosas podrían ser peores y ese, de hecho, ya es un elemento rescatable. Las tasas de los Títulos de Tesorería (TES) de largo plazo tuvieron su peor momento el pasado 11 de julio, cuando la tasa de los papeles que vencen en el 2020 cerró en 13 por ciento, después de una escalada alcista iniciada a comienzos de mayo en niveles de 10,9 por ciento. Después de tocar el tope del 13 por ciento, la tasa comenzó a registrar bajas y el miércoles cerró en 11,82 por ciento, el nivel más bajo en los últimos dos meses. De todas maneras, la tasa actual está aún bastante lejos del 10,37 por ciento en que los TES de julio del 2020 arrancaron el 2008. El incremento de intereses de los últimos meses ha provocado pérdidas muy elevadas para los inversionistas institucionales como bancos, fondos de pensiones y cesantías, aseguradoras, fondos fiduciarios y firmas comisionistas de bolsa. En los últimos días, sin embargo, esas pérdidas se han aminorado por el ánimo comprador que hay en el mercado. David Rivera, analista del departamento de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, dice que las expectativas de inflación han mejorado en los últimos días, lo que se suma a la mayor calma de los mercados internacionales y al descenso de los precios del petróleo registrado en los últimos días. Para los expertos, también ayuda el hecho de que la Reserva Federal de Estados Unidos no subió su tasa básica esta semana y la dejó en 2 por ciento, lo que da mejores perspectivas de estabilidad para los próximos meses. Otros expertos no son tan optimistas por la nueva baja de tasas de los TES y advierten que la euforia de los últimos días por un aumento de la inflación menor a lo esperado no es razón para esperar que los portafolios tengan una revalorización importante sostenida. Un análisis de la firma comisionista Alianza Valores advierte que la inflación deberá mostrar comportamientos negativos en los próximos meses para cumplir las expectativas de inflación del mercado para este año cercano al 6,6 por ciento, lo cual será muy difícil de lograr. Optimismo para emisiones primarias
Advierte el análisis que, sin embargo, el comportamiento de las tasas estará determinado por la inflación y la política monetaria del Banco de la República.
Dice Correval que para lo que resta de este año, la Nación deberá pagar a los tenedores de bonos un monto de 8,3 billones de pesos correspondiente a vencimientos y cupones y, por otra parte, colocará 4,29 billones de pesos a través de subastas, operaciones convenidas y forzosas y sentencias.
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