Los mercados monetarios, en los que los bancos se prestan dinero unos a otros, se secaron tras la debacle 'subprime' porque los bancos no sabían cuántos papeles sin valor basados en hipotecas de E.U. tenían ellos mismos y otras instituciones con las cuales negociaban.
El BCE aún está inyectando dinero en efectivo a los mercados monetarios para garantizar el crédito a corto plazo. Pero también vigila la inflación récord y los indicadores que muestran que la economía se está desacelerándose rápidamente.
El banco está centrado en frenar la inflación de 4,1por ciento, el doble de su meta, y advierte que las políticas de dinero barato son contraproducentes.
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