El inventario incluye también toda la cadena agrícola, desde la investigación en nuevas variedades de caña hasta comercializadoras internacionales, empresas industriales que ofrecen insumos y servicios, y otras de tipo logístico, como asesorías en nuevos mercados y transporte multimodal.
Es decir, a esta zona lo tiene todo: agricultura, industria, servicios y comercio. La caña y el etanol es una historia de vieja data en Brasil y desde siempre ha sido tan buen negocio, que en 1974 la estatal Copersucar le sobraron recursos para patrocinar un equipo de Fórmula Uno, liderado por Emerson Fittipaldi, inversión que mantuvo hasta 1982.
Hoy, Piracicaba, en el estado de São Paulo, ha sido considerado como el polo de desarrollo de los biocombustibles en el mundo, el nuevo apéndice de los ingenios, usinas o centrales azucareros, de donde sale el 80 por ciento del etanol que se consume en este país.
Así, todo gira alrededor del azúcar, del biocombustible y de inmensos cultivos a lado y lado de una vía de 150 kilómetros que la separan de São Paulo Aquí han llegado empresas como Case y New Holland, que pertenecen al grupo Fiat, y otras industrias metalmecánicas de gigantes proporciones como Dedini, que por 210 millones de dólares -precio promedio- fabrica y monta un ingenio con su refinería de alcohol en cualquier lugar del mundo.
Case, por ejemplo, desmontó su fábrica de cosechadoras de caña en Australia y la trajo a esta ciudad, con el personal y todo lo que pudo traerse. Hoy domina el 20 por ciento del mercado brasileño con este tipo de máquinas, un negocio socialmente susceptible.
Con algo más de 500.000 dólares de inversión, una máquina de este tipo cosecha hasta 50 toneladas de caña por hora; esto, precisamente, revivió el conflicto entre el hombre y la revolución industrial, pues la mecanización del corte desplaza gran cantidad de mano de obra.
Un cortero hace 8 toneladas diarias. La mecanización total del cultivo se estima que será a partir del año 2031. Además de las cosechadoras, de las cuales Case vendió 500 unidades el año pasado, también tiene su fábrica de tractores, mercado en el que ocupa el quinto puesto y se llevó una parte de la tajada de los 32.000 que compraron los agricultores brasileños en el 2007.
Para este año se estima que se vendan 40.000 de marcas como Massy Fergusson, Valtra, New Holland, Jhon Deere y Case, cada una con su agresiva estrategia de ventas y facilidades de pago.
Para esto, el mismo Gobierno brasileño y las banca privada ofrecen créditos 'blandos' y plazos que oscilan entre los cinco y seis años, beneficios financieros, además de los fiscales, en la medida que las máquinas tengan más del 60 por ciento de componente local en su fabricación.
New Holland, por su parte mantiene la fabricación y venta de sus cosechadoras 'estrella' los modelos a CS y TC, de varias referencias.
La producción de etanol a partir de la caña de azúcar se hace en un contexto de articulación entre universidades, centros de investigación, empresas de maquinaria e insumos agrícolas, agricultores que producen caña de azúcar,ingenios y profesionales que prestan servicios y que están articulados alrededor de lo que se está consolidando como el Arreglo Productivo Localizado del Alcohol de la región de Piracicaba (Apla).
Mientras la zona industrial de la ciudad es una de las más grandes del mundo, ya en sus alrededores el verde de la caña y los colores de las máquinas y los 'batallones' de corteros dominan el ambiente.
En Brasil funcionan 367 ingenios, de los cuales 130 funcionan en el estado de São Paulo. Dos de ellos, Alta Mogiana y Cosan, son la muestra representativa, pues sus instalaciones se precian de ser las más grandes del mundo.
Según Elcio Barbosa, gerente de procesos de Alta Mogiana, su área de cultivo plantada este año llegó a 49.811 hectáreas, mientras que la molienda será de 1,5 millones de toneladas para producir alcohol y 3,2 millones para producción de azúcar.
Cosan, por su parte, cuenta con más de 2.000 empleados y 18 ingenios en el país y la infraestructura completa para la producción de azúcar y etanol; además, en mayo pasado compró las instalaciones de distribución y las 1.500 estaciones de servicio de la marca Esso, que operan en 20 estados.
Al igual que Alta Mogiana, Cosan produce energía eléctrica con el bagazo de la caña, en tal cantidad que abastecen sus necesidades y le venden al estado brasileño.
De los 27.500 millones de litros de etanol que producirá Brasil este año, el 70 por ciento se obtendrá de los 130 ingenios que funcionan en esta zona.
El cultivo de la caña en Brasil
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