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Martes 14 de Febrero de 2012

Animales exóticos y protegidos por $2.937 millones ha incautado la Policía en lo que va de este año

La cifra fue divulgada por Gloria Séfora Lozano, coordinadora de Evaluación y Ordenamiento Ambiental de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), quien dice que el alto tráfico se debe a que la ciudad es un punto estratégico a donde llegan especies desde la costa Caribe, el Magdalena Medio y el Catatumbo, que son comercializados en otras regiones del país.

Es el caso del un mono cariblanco que se pasea hábilmente por su jaula. Unos meses atrás, el mismo mono estaba estresado y con una infección en la boca que no le permitía ni abrirla. Sus dueños le limaron los colmillos y le dejaron los conductos nerviosos expuestos a todo contacto. Aparte de estos cambios, lo sometieron a uno más drástico: lo castraron con el argumento de que fuera más dócil.

Una denuncia alertó a las autoridades, que lo incautaron y lo llevaron al Centro de Educación Animal y Rescate de Fauna Silvestre de Bucaramanga.

En cuatro años de funcionamiento, a este lugar han llegado 131 animales, víctimas del maltrato. Han vivido lejos de su hábitat en casas de personas que los tienen como mascotas.

Pero hay algo peor con lo que tienen que vivir, pues estos animales, o por lomenos, 60 de ellos jamás podrán regresar a su hábitat natural porque han sido mutilados, han perdido sus instintos o sus sentidos y han generado una dependencia de los humanos.

El caso del cariblanco es elocuente. Como le quitaron sus testículos, de ser devuelto a la vida salvaje las hembras no lo reconocerían como macho y los demás de su género lo podrían matar por no tener sexo definido, explica Vladimir Quintero, veterinario del Centro, adscrito a la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga.

Otro de los casos dramáticos es el de un joven tigrillo, que desde principio de año permanece en una jaula de más de un metro de altura luego de que sus amos lo llevaron allí. Aún a pesar de que tiene sus garras y dentadura en pleno desarrllo, no podrá volver a la selva.

El animal, de poco menos de un metro de largo, está ciego y en sus ojos tiene una masa blanca, como una catarata que nubla su visión. La falta de nutrientes vegetales que consumen tigres y tigrillos a través de las presas herbívoras que cazan, es probable le haya causado esta enfermedad, explica Quintero.

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
11 de agosto de 2008
Autor
BUCARAMANGA.

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