El pesista colombiano Diego Salazar, ganador de una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín, tiene motivos de sobra para sentirse satisfecho de su de-sempeño, después de haber hecho ondear el pabellón tricolor en el cielo chino. Pero según los conocedores del tema, la verdadera recompensa del deportista de Tulúa, puede llegar en los años que vienen. Y no se trata tan solo de los premios prometidos por las autoridades nacionales.
Así lo demuestra el caso de figuras de diversos países quienes, años después de haber dejado la rutina del entrenamiento, logran posicionarse como personajes públicos, prestando su nombre para campañas de publicidad, convirtiéndose en conferencistas especializados y de televisión o promocionando productos específicos. Si bien en el caso del país, tan solo un puñado de antiguos futbolistas ha logrado dar el salto de la cancha a la pantalla chica, lo sucedido en otras latitudes sugiere que la luz de las estrellas deportivas no tiene por qué apagarse nunca. Falta ver si Salazar quiere desempeñarse en esos campos, pero los que saben del asunto aseguran que después de la plata, puede venir el oro.
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