Desde que se conoció el ritmo de gastos que planea el Gobierno Nacional para 2009 se empezaron a escuchar voces de preocupación que dicen que los desembolsos crecerán más que la inflación y que la misma economía.
A medida que pasan los días y se escudriñan más las cuentas que el Ejecutivo tiene para el 2009, aumentan las preocupaciones y las dudas por las fuentes con las que se planea financiar esos gastos.
Según el proyecto de Presupuesto General de la Nación, que se empezará a discutir hoy en una sesión conjunta de las cuatro comisiones económicas del Congreso, más de la mitad (el 57,7 por ciento) se financiará con ingresos corrientes, lo que se traduce en impuestos.
El 37 por ciento, con recursos de capital, entre los que se cuentan deuda, excedentes de las entidades estatales, venta de activos, recuperación de cartera y "otros recursos de capital".
¿Y si no se da lo supuesto?
El otro 5,3 por ciento provendría de rentas parafiscales y de fondos especiales, incluido el descongelamiento de 1,2 billones de pesos del Fondo Nacional de Regalías, para lo cual se deberá contar con el visto bueno del Congreso de la República.
"Si en el peor escenario sucede que el dólar se cotiza a 1.700 pesos y el crecimiento es del 3 por ciento, ¿a qué puede acudir el Gobierno para mantener el presupuesto balanceado? Si esa venta de activos que se tiene planeada no se da, ¿a qué puede acudir?", se preguntó la semana pasada el senador uribista Habib Merheg. A esto el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, respondió que todo depende del comportamiento de los impuestos.
Lo que interesa es ver el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) nominal y la elasticidad que tienen los recaudos frente a ese crecimiento. Si los recaudos mantienen la dinámica esperada, no habría dificultades. Las dificultades se advertirían si ya la recaudación crece en niveles muy inferiores a los proyectados y eso significaría tener que ajustar las cifras y los gastos para no desmejorar los balances en materia fiscal", dijo el funcionario.
Los analistas ya empezaron a advertir sobre la desbordada proyección del recaudo tributario y, especialmente, en lo que tiene que ver con el impuesto de renta. El estimativo del Ministerio de Hacienda es que el año entrante el recaudo tributario va a estar alrededor de los 75,02 billones de pesos, de los cuales 29,5 billones provendrán del impuesto de renta, recaudo que crece 18,9 por ciento en relación con este año.
"Dudo mucho de ese recaudo. El año entrante entran en vigencia los contratos de estabilidad jurídica que se firmarán este año. Además, están las zonas francas. Uno no pensaría que van suceder hechos extraordinarios que permitan ingresos mayores", señala el ex director de la Dian Horacio Ayala.
'Es una proyección ilusoria'
El ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo anota que el año entrante se reflejará la desaceleración que está viviendo este año la economía.
"El 18,9 por ciento proyectado para el crecimiento del impuesto a la renta me parece exagerado y casi ilusorio. No ha habido reforma tributaria, y las gabelas y privilegios que a manos llenas se han entregado a algunos sectores están erosionando la capacidad redistributiva y la elasticidad del impuesto a la renta. El crecimiento del 2008 será inferior al del 2007 y esto afectará también el recaudo del imporrenta en el 2009", puntualiza Restrepo.
Eduardo Sarmiento, director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela de Ingeniería, señala que hay unos ingresos por 3 billones de pesos con los que se cuenta por la venta de Isagén. "Si no se da eso, habría que recortar gastos, lo cual supone algo de artificialidad", afirma.
La directora de Presupuesto del Ministerio de Hacienda, Carolina Soto, responde que en el caso del impuesto de renta se esperan ingresos considerables de sectores como el petrolero y el minero.
Y añade que se espera un mejoramiento en los ingresos por el lado de las primas de colocaciones en el tema de la deuda, así como de los cruces de cuentas entre entidades. Y
concluye que, de todas maneras, el Gobierno tiene margen de maniobra.
Publicidad