Últimas Noticias de Economía y Negocios de Colombia y el Mundo

Miercoles 15 de Febrero de 2012

Globalización y desarrollo

Que el fracaso de la Ronda Doha que intentaba establecer un nexo entre expansión del comercio y desarrollo, haya tenido lugar días antes del evento que simboliza el éxito chino en usar la globalización para el propio desarrollo es una de esas contradicciones (el atraso de la arquitectura institucional regulatoria frente a la vertiginosa explosión de flujos comerciales, financieros y tecnológicos), que bien expresan la naturaleza contradictoria de ese proceso.

El enfrentamiento entre globófilos - globófobos, los primeros considerando a la globalización la panacea para los males del subdesarrollo, y los segundos, el principal causante de éste, ilustra cómo a ella se atribuyen procesos muy diversos de integración dinámica y de marginamiento estancante.

A continuación desarrollaré dos ideas: 1) ambos tipos de procesos emergen de la misma dinámica de circularidad acumulativa (que los economistas denominan rendimientos crecientes dinámicos: RCD), inherente al proceso de globalización; 2) la diferencia entre verse catapultado a los primeros o atrapado en los segundos, radica en el reconocimiento de la naturaleza de esas dinámicas y de la consiguiente necesidad de la implementación de formas de acción colectiva, requerida por la falla de mercado que emerge en esas situaciones de circularidad acumulativa.

El optimismo ingenuo de los globófilos hace tan poco sentido como el pesimismo fatalista de los globófobos: lo que cuenta es entender esa naturaleza con el fin de poder diseñar los instrumentos, que por estar basados en ella, pueden contribuir a una integración dinámica e inclusiva en la economía global.

Buena parte de ese optimismo proviene de dos ideas en las que son entrenados los economistas: los mercados son un mecanismo de coordinación económica suficiente, y los procesos económicos están gobernados por rendimientos decrecientes; de manera que la estructura económica armoniza no solo intereses individuales diversos (la mano invisible de Smith expresada en la anterior idea), sino también procesos económicos como el de crecimiento.

Una breve incursión en la base analítica de esta última idea puede ayudar: rendimientos decrecientes vs. rendimientos crecientes, describen la tecnología de acuerdo con la forma como evoluciona el producto con adiciones a un factor productivo; decrecientes si los incrementos en el producto resultante son cada vez menores y crecientes si son cada vez mayores.

Cuando este concepto se extiende de la granja agrícola a la acumulación de capital en una sociedad industrial o se aplica a la difusión tecnológica entre firmas, adquiere la dimensión de fundamentación del optimismo globófilo para el cual menos resulta en más: como el capital es más productivo, entre menos capital haya en una economía (en Leticia más que en Stutgart). Los países pobres están alcanzando a los ricos gracias a que el capital fluye de los últimos a los primeros (globalización financiera y tecnológica); como la capacidad absortiva no depende de las capacidades previamente acumuladas, las firmas pueden acceder a las tecnologías sin enfrentar barreras a su acceso.

La situación de circularidad en la que la productividad depende del capital acumulado y el acceso a la tecnología de las capacidades tecnológicas, expresa la lógica de RCD que gobierna los procesos económicos, tanto el de globalización como el de desarrollo.

Lógica que determina, primero, que unidades económicas que logran hacer la transición a los correspondientes círculos virtuosos, en los que interactúan altos niveles de capital, de productividad y de capacidades y absorción entran en una dinámica creciente, mientras que las que se atrapan en círculos viciosos, de interacción de bajos niveles, se atrasan cada vez más; y segundo, que la presencia de RCD determina una situación de falla del mercado, como mecanismo capaz de coordinar las acciones necesarias para la transición de los últimos (círculos viciosos) a los primeros (virtuosos).

En cuanto a lo primero, tal lógica de concentración y exclusión se manifiesta en que las aglomeraciones que, por sus niveles de diversas formas de capital y de capacidades, logran integrarse en flujos/redes globales de producción/comercio, financiación y tecnología, entran en una dinámica de circularidad acumulativa hacia niveles más altos de esa integración; mientras que las que carecen de esas formas de capital y capacidades se rezagan cada vez más (idea 1 sobre la dicotomía que surge en procesos gobernados por RCD).

Y con relación a lo segundo, por una parte, no hay nada de mágico ni de automático (ni de panacea ni de zancadilla para el desarrollo, como lo pretenden globófilos y globófobos) en la globalización, como es ilustrado por la presencia simultánea de globalizadores exitosos y rezagados; y por otra, el que los primeros se concentren en el Este Asiático, donde se compensó institucionalmente al mercado con formas de acción colectiva, que hicieron posible las transiciones a interacciones dinámicas, capacidades-integración ('Lo estratégico colectivo en el Milagro del Este Asiático', PORTAFOLIO 23/05), muestra cómo esas compensaciones son necesarias para ese logro (idea 2 sobre lo imprescindible de acción colectiva compensatoria de la falla de mercado).

El hecho de que ante la globalización emerjan procesos tanto de integración dinámica como de marginamiento estancante está, pues, explicado por la circularidad acumulativa (RCD) que rige los procesos de acumulación de capacidades tecnoproductivas, la cual hace que, para ejemplificar con un tema acuciante, localizaciones (como Singapur y Malasia) que implementaron políticas agresivas de acumulación de varias formas de acumulación y de capacidades hayan atraído la IED, que en su interacción con ellas ha contribuido a procesos dinámicos de integración en las tres formas (comercial/productiva, financiera, tecnológica) de la globalización.

Por el contrario, una visión que desconoce esas circularidades se limita a prebendas fiscales, que aunque potencialmente útiles para atraer proyectos de impacto superficial en materia de vínculos con la economía local, son inocuas para generar tales procesos de interacción dinámica en ausencia de las formas de capital y de capacidades (que pueden constituirse en activos estratégicos para la CMN) necesarias para ellos.

Las compensaciones institucionales de falla de mercado que contribuyeron a catapultar las economías del EA a las interacciones dinámicas descritas, están sólidamente fundamentadas en el análisis económico, por razones no solo de eficiencia, sino también de equidad.

En términos de eficiencia, la acción colectiva es necesaria para la correspondiente transición, porque el mercado falla en coordinar el conjunto de acciones (formas de inversión complementarias entre ellas) requeridas por esta transición (inversiones, cuyas externalidades implican una brecha de rentabilidad social sobre la privada, que requiere ser compensada para que ellas sean acometidas).

En términos de equidad, la dinámica de RCD genera asimetrías y brechas a todos los niveles (nacional, regional, sectorial, local), que se profundizarán de no darse acceso a los agentes rezagados a las formas de capital y de capacidades requeridas por su integración económica, accesos e integración que el mercado por si mismo no gestiona.

La importancia de las compensaciones institucionales de esta falla de mercado es atestiguada por el patrón de desarrollo inclusivo que un esfuerzo masivo de acceso a los activos productivos mediante la educación, los instrumentos inclusivos en los mercados financiero y tecnológico, y la integración de las pymes en redes productivas, hizo posible en algunos países del EA. Pero no es cierto como tiende a creerse, que es solo por razones de equidad y no de eficiencia, que la acción colectiva compensatoria de la falla de mercado es necesaria.

Cuál de las dos dinámicas inherentes a la lógica de RCD que gobierna la globalización, la que conduce a la integración dinámica vs. la que conduce al marginamiento estancante, prime depende de que se implemente o no esa acción colectiva. El diseño de formas de ésta es el reto relevante, a (y para) pesar de tanto globófilos como globófobos.

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
12 de agosto de 2008
Autor
Ricardo Chica. Director Centro de Estudios Asiáticos / UTB-UAM.

Publicidad