Así mismo, recordó que se reforzó con personal de la Policía las entradas y salidas de los principales puertos marítimos.
Los transportadores exigen al Gobierno el cumplimiento de una tabla de fletes, es decir, el cobro que hacen por cada uno de sus viajes dependiendo de la distancia y el volumen de carga, y el facilitamiento de créditos para la reposición de vehículos, entre otros temas.
El Gobierno colombiano y los representantes de los más de cien mil camioneros en paro alcanzaron anoche los primeros acuerdos en un intento por poner fin a la huelga. Sin embargo, no han podido llegar a consensos en cuanto a la tabla de fletes.
Desde el pasado 31 de julio, cuando los transportistas decidieron suspender sus labores, unas 39.000 toneladas diarias de productos por un valor aproximado de 57 millones de dólares, han dejado de exportarse, según cifras del ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata.
Las reuniones han servido para que el Gobierno le proponga a los transportistas la destrucción de 5.000 camiones viejos para reducir el exceso de oferta y la creación de un manifiesto de carga electrónico que evite la manipulación y se conozca el contenido de los productos que se movilizan.
Entre tanto, los representantes de los camioneros pidieron nuevas líneas de crédito y medidas urgentes a sus denuncias de que unos 20.000 camioneros están vinculados al lavado de activos o actividades relacionadas con el narcotráfico.
En los diálogos con los camioneros participan los ministros de Transportes, Andrés Uriel Gallego, e Interior y Justicia, Fabio Valencia, y algunos congresistas de la Comisión Sexta.
La parálisis ha acumulado en el puerto de Buenaventura, sobre el océano Pacífico, el principal punto de partida y llegada de las importaciones y exportaciones colombianas, más de 15.000 contenedores de mercancías y unas 250.000 toneladas de alimentos.
Así mismo, en algunas centrales de concentración de abastos se empieza a notar el desabastecimiento de productos.
Publicidad