Las cerca de mil emprendedoras de La Gaitana, son apenas un grupo de todas las mujeres que en Bogotá se benefician con este programa, en el que, según Mónica Lisbeth Bernal, administradora del polideportivo del barrio, donde se reúnen todos los sábados, "las mujeres han cambiado su forma de pensar y ver la vida. "Se proyectan más hacia el futuro, porque han visto que no solo sirven únicamente para velar por sus hijos sino que tienen muchos talentos por explotar", dice. Las 'tejedoras de sueños', como se las conoce, reciben asistencia profesional en desarrollo personal, que son charlas y talleres para hacerles ver cuán importantes son para la sociedad. Reciben capacitación técnica, en la que ven manicure y pedicure, belleza capilar, corte de cabello, cosmetología y cuidado de la piel y asisten a charlas de emprendimiento, con las cuales cada una aspira a convertirse en microempresaria. Los módulos incluyen: desarrollo de proyecto de vida, capacitación técnica en un arte u oficio y formación empresarial, los cuales se desarrollan de manera simultánea, de tal forma que antes de finalizar su entrenamiento las beneficiarias pueden ir generando ingresos propios. Toda la capacitación que reciben los sábados ha hecho que el resto de la semana estas 'tejedoras de sueños' se vean más alegres, más bonitas, aseguran los promotores.
El papel de la mujer en el tejido social
Según las directivas de Compensar, su trabajo se fundamenta sobre la base de las diferencias innegables entre hombres y mujeres, con el fin de conservar y proteger el lugar de la mujer en el tejido social.
"Fortaleciendo la capacidad de relación de las mujeres, no desde la comparación y competitividad con los hombres, sino desde el apoyo mutuo, el complemento y el trabajo en equipo para garantizar un hogar fuerte que proteja a los miembros de la familia", explican.
Desde el establecimiento del programa, el crecimiento ha sido significativo con relación a la cobertura tanto a nivel de participantes como la distribución en las localidades de la ciudad.
El programa ha permitido percibir el crecimiento integral de las mujeres participantes.
De acuerdo con cifras oficiales de la Caja, aproximadamente el 85 por ciento de las asistentes formalizaron una actividad productiva.
El proyecto de tejedoras de sueños en cuanto a su metodología y proceso de formación seguirá difundiéndose desde la esencia misma de su creación, pensando en el crecimiento integral de las mujeres de nuestro país, contribuyendo en el mejoramiento de su calidad de vida.
Las perspectivas de crecimiento a nivel local y nacional dependen del apoyo empresarial. La Fundación Belcorp hace esfuerzos económicos para ampliar cobertura.
A la fecha, el programa se desarrolla en Barranquilla y Medellín, y se están sumando otras empresas a esta iniciativa.
El valor promedio del ciclo de capacitación por mujer es cercano a los 250 mil pesos, la participante es autogestora de sus materiales, cuyos productos empiezan a vender desde el inicio.
Un cambio de vida
Érika Andrea González y su mamá, Arcelia, hacen parte de 'Beleza Integral'. Emprendieron el programa juntas y ya sueñan con montar su propio salón de belleza.
Aunque saben que tendrán que pedir un crédito para adecuar un pequeño local en su barrio, tienen claro que lo más importante una vez abierto será la calidad del servicio.
Ambas dicen que una vez empiecen su negocio se van a diferenciar de los 20 salones que hay en el sector.
"Nosotras no solo vamos a ofrecer corte de cabello, rayitos, cepillado o manicure y pedicure. Mi mamá y yo vamos a convertirnos es en asesoras de imagen de nuestros clientes", afirma con estusiasmo Érika.
Por eso, c
ada sábado, ambas salen muy temprano de su casa en el barrio Villa María II sector, en Suba, para cumplirle una cita al futuro.Con un cuaderno y un 'neceser', estuche con esmaltes, limas y otros elementos de belleza, en la mano llegan hasta el polideportivo La Gaitana, en el que desde marzo de este año, con la ayuda de Compensar, la Fundación Belcorp y Ésika se convirtieron en 'tejedoras de sueños'.
"A todas las que estamos acá (en Belleza Integral) nos ha llenado de esperanza, pues muchas terminamos el colegio y por problemas económicos no hemos podido acceder a clases en un instituto y mucho menos en una universidad", cuenta Érika, mientras habla con su mamá sobre los cambios que ha tenido la enseñanza de belleza capilar y facial.
Hace 19 años, cuando su mamá, quien es madre soltera, tomó un curso en el barrio Siete de agosto, nadie hablada de normas básicas de higiene.
"Hoy el tema de la bioseguridad es muy importante, por eso las barberas y las 'patecabras' pasaron de moda. Ahora los elementos que se usen tienen que ser desechables no solo para evitar hongos sino otras enfermedades", explica, como una experta, Arcelia.
Ella ya sabe de memoria que "las uñas no hay que cortarlas sino limarlas para que crezcan bien bonito".
Proyecto colaborativoFundación Belcorp con el apoyo de Ésika trabaja en Alianza con la Asociación Nacional Pro Superación Personal, Anspac, Compensar, Fundación Maria Luisa de Moreno, Corporación Matamoros y CHF internacional; instituciones con experiencia en este tipo de proyectos.
La labor social de Belcorp no solo se concentra en la generación de empleo, contando con aproximadamente 2.900 colaboradores y la oportunidad de negocio que brinda a más de 130.000 consultoras de belleza, sino que, además, se ocupa de la conservación del medio ambiente y de construir relaciones productivas con la comunidad y el Estado.
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