La aparición y muerte de restaurantes en las zonas exclusivas o populosas de las ciudades y en sus decenas de centros comerciales, siempre están en la carta del día.
No obstante, paralelamente y detrás de los mostradores se vienen cocinando cambios de dueños y llegada de nuevos protagonistas a un negocio que según la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodrés) registró en los últimos seis años ingresos anuales promedio de 4,2 billones de pesos. El bocado en el 2007 fue de 6 billones de pesos.
Toro dice que aunque ninguno de sus afiliados ha cerrado las puertas, la industria gastronómica se encuentra en reacomodo y plena ebullición.
Aunque no avizora crisis, agrega que junio y julio fueron malos en ventas porque debido a la desaceleración económica la gente disminuyó el consumo de comidas fuera de casa.
Sin embargo, considera que la industria se estabilizará este año en ingresos de 6 billones de pesos, un nivel similar al del 2007.
"La nueva situación va a poner a prueba la competitividad de las empresas y habrá gente saliendo del negocio si no la tienen", añade.
Entre los movimientos que se han presentado este año en la industria está la reaparición de la marca estadounidense Burger King que luego de varios años de haberse retirado del país, anunció la apertura de locales en Medellín y Cali de la mano de la firma colombiana Kinco S.A. Bogotá sería su próximo objetivo, dicen otras fuentes del sector.
Además, la mexicana Alsea, operadora de marcas como Starbucks Coffee, la propia Burger King, Popeyes y Chili's Grill & Bar, adquirió el 75 por ciento de la empresa bogotana Dominalco (Domino's Pizza) que posee 21 restaurantes en el país.
El presidente de Acodrés dice que la llegada de las marcas estadounidenses aunque no representa inversión directa de capital porque se hacen a través de franquicias, indica que están dispuestas a llegar aún sin la firma del TLC representando tanto una amenaza como un reto para las colombianas.
El mercado nacional también ha visto llegar en el 2008 al estadounidense Hooters, que se especializa en comida estadounidense y atiende con mujeres ataviadas de pantaloncitos calientes y blusas ombligueras.
Esta marca estadounidense optó por incursionar a través de la firma colombiana Internacional Foods Bogotá y abrió un local al norte de Bogotá.
Entre tanto, la firma Desarrollo de Franquicias Internacionales (DFI) adquirió a Productos Alimenticios Pizza (Propiz) los seis locales de Pizza Hut en Bogotá.
Los dueños detrás de DFI, una empresa constituida en Bogotá, son la familia Gutiérrez, dueños de la Corporación Comidas Centroamericanas (Cocensa), que opera la marca del techo rojo en Costa Rica, y otro inversionista 'tico'.
El presidente de Cocensa, Nils Gutiérrez, dijo al diario El Financiero, de Costa Rica, que la ubicación de los restaurantes de Pizza Hut es óptima porque están en áreas donde vive la clase media.
Los puntos de venta de la pizzería se encuentran en la zona norte y noroccidental de Bogotá: Galerías, Chico, Avenida Chile, Cedritos y Colina Campestre.
"Los profesionales jóvenes de este segmento son el público meta de la marca, tanto en Costa Rica como en Colombia", agregó Gutiérrez.
Por esa razón, en los próximos años DFI prevé abrir más restaurantes en zonas del país donde viva su público objetivo.
El nuevo dueño de Pizza Hut remodeló y sistematizó los puntos de ventas, pero no precisó la cifra.
"Muchos consumidores adultos recuerdan la marca con cariño, la asocian a su infancia, y tiene buenos recuerdos de ella. Simplemente dejaron de asistir al restaurante", agregó Gutiérrez.
Los movimientos de la industria
La próxima ficha en la industria gastronómica nacional será la de Industria de Restaurantes Casuales (Ircc Ltda.), dueña de las marcas Hamburguesas El Corral, El Corral Gourmet y Beer Station, que estaría tras la adquisición de La Campiña.
Además de su negocio de producción de helados, esta empresa bogotana posee puntos de venta en centros comerciales, así como un restaurante en su planta en el que se venden comidas calientes al público.
Aunque la Ircc no se encontró en el momento del llamado para elaborar esta nota, analistas consideran que la posible compra de la Campiña le aseguraría al comprador la entrada a la venta de helados a través de puntos de venta, donde su competidor Crepes & Waffles ha ganado terreno importante.
Entre tanto la cadena Archie¿s desmintió rumores de venta de inversionistas nacionales y extranjeros. Sin embargo, confirmó que recibió ofertas de compra por parte de otros inversionistas que ha decidido no aceptar.
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