Su suelo de mármol tiene esculturas que representan las 'Cuatro últimas cosas: la Muerte, el Juicio Final, el Paraíso y el Infierno'.
"En la Contrarreforma, los abades tenían que tener una sala de gala y los benedictinos de Admont eligieron como tal la biblioteca, porque la regla de San Benito, 'rezar, trabajar y leer', otorga un lugar importante al estudio", explica el portavoz del lugar, Gudrun Pacher.
Entre los tesoros que guarda este sitio está una biblia gigante del siglo XI, la Biblia de Lutero y la edición original de la Enciclopedia de Diderot y D'Alembert.
"A raíz de unas obras de ampliación en el siglo XVIII, el monasterio quiso competir con el de El Escorial, cerca de Madrid, pero de ese proyecto, finalmente, solo quedó la biblioteca", dice Pacher.
La abadía tiene 27.000 hectáreas. Sobre la reciente apertura al público, Pacher subrayó que esperan superar la barrera de los 70.000 visitantes anuales".
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