En ese año se vencerá el máximo de 96 años de prórroga aceptados en Estados Unidos para obras anteriores a 1963. Las dudas sobre la autoría del Mickey original que apareció por El debate se centra en quién fue el responsable de dar vida al ratón de orejas negras y nariz respingona que protagonizó aquel filme en el que junto al nombre de Disney aparece el del dibujante Ub Iwers y la productora Cinephone. Según la confusa normativa estadounidense de la época, los derechos de autor estarían vinculados a la persona o entidad que apareciera más cerca del término "copyright", en este caso Cinephone e Iwers, aunque esta versión está abierta a diferentes interpretaciones. Esa tesis es considerada "frívola" por los actuales gestores de Disney, pero se podría defender ante un tribunal tal y como se desprende de varios estudios elaborados en universidades de Estados Unidos sobre el asunto. En trabajos efectuados en varias facultades de leyes del país se llegó a la conclusión de que existe una excesiva ambigüedad sobre quién realmente fue el autor del personaje y que, aunque Disney pagara los derechos durante todo este tiempo, existiría un margen legal para discutir la propiedad del ratón ante un juez. Si se demostrara que no es de Disney, Mickey Mouse, un personaje tan conocido como Santa Claus en Estados Unidos podría "romper" el contrato que tiene en exclusiva con esa empresa. Así el roedor quedaría sin ataduras legales para aparecer anunciando salsa de tomate o como mascota de un equipo deportivo. Eso sí, en todo caso sería la imagen del Mickey Mouse primitivo, cuyas formas son ligeramente diferentes de las actuales y con la que muchos no identificarían al popular roedor. Para ello, primero debería presentarse el caso ante una corte federal en la que a buen seguro Disney defendería hasta las últimas consecuencias la propiedad de su insignia. Existe el precedente de un ex empleado de la compañía, Gregory S. Brown, que tras años de trabajos en los archivos de Disney descubrió errores en los registros de propiedad intelectual de alguna obra de los años 30 y trató de aprovecharse. Disney fue a juicio, Brown perdió y tuvo que hacer frente a los costes que ascendieron a 500.000 dólares. La compañía defiende que la película lleva por encabezamiento "Disney Cartoons" y "A Walt Disney Comic", lo que debería ser suficiente para probar a quién pertenece el personaje.
primera vez en el corto de animación "Steamboat Willie" (1928) han sobrevolado desde hace años la compañía creada por Walt Disney en 1923, una época en la que la legislación sobre propiedad intelectual daba sus primeros pasos, informó el diario Los Angeles Times.
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