La brecha salarial, que varía entre el 12 por ciento en los países nórdicos y hasta el 50 por ciento en aquellos con mayor desigualdad, se explica, en gran parte, por la distribución desigual de las labores domésticas y por la concentración de las mujeres en empleos inestables, de menos responsabilidad, a menudo de tiempo parcial y peor remunerados, según los expertos reunidos en Chile.
Las mayores brechas salariales entre hombres y mujeres en Latinoamérica se registran en Guatemala (58 por ciento), Perú (61 por ciento), México (63 por ciento), Bolivia (63 por ciento) y Brasil (67 por ciento).
Por otro lado, los datos del Panorama Social 2007 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, (CEPAL) indican que en Buenos Aires este porcentaje es del 65 por ciento y en Asunción del 58 por ciento.
En cambio, las diferencias son menores en Honduras (81 por ciento), Venezuela (79 por ciento), Panamá (78 por ciento), El Salvador (77 por ciento), Colombia (75 por ciento), Costa Rica (75 por ciento), Ecuador (73 por ciento), República Dominicana (72 por ciento), Uruguay (71por ciento) y Nicaragua (69 por ciento).
La igualdad de remuneración por trabajo de igual valor figura en uno de los convenios fundamentales de la OIT, el número 100, ratificado por la mayoría de los países, pero en muchos de ellos no se han aprobado leyes adecuadas para su implementación ni han establecido mecanismos para asegurar su cumplimiento.
Por ese motivo la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, animó durante el evento, aprobar un proyecto de ley, en tramitación en el Senado, que convertiría a esta nación en la primera de América Latina en legislar sobre la igualdad salarial entre sexos y permitiría a los trabajadores acudir a los tribunales para que garanticen este derecho.
Según la OIT, en Chile las mujeres ganaban en 2005 el 79 por ciento del salario de sus compañeros varones, aunque esa brecha se hace más profunda cuando aumenta el nivel de educación, ya que el ingreso de las mujeres con estudios universitarios equivalía al 66 por ciento del de los hombres.
Más temas sobre la mesa
En el encuentro se analizan, también, las políticas aplicadas por países como Canadá, Suecia, España y Francia para reducir estas diferencias salariales.
En una de las sesiones, Mary Cornish, presidenta de la Coalición por la Igualdad de Pago de Canadá, habló de las que se aplican en las regiones de Ontario y Quebec y, también en Suecia, donde existen leyes obligatorias aplicables a los sectores público y privado, así como una agencia que vela por su cumplimiento.
Ese modelo proactivo, según dijo, resultó mucho más eficaz que los aplicados en Francia, con mecanismos que no permiten comparar de forma precisa esa brecha, o en el Reino Unido y Holanda, donde las adopción de esas normas son obligatorias en el sector público pero voluntarias en el privado.
En este sentido, la socióloga Manuela Tomei, experta en políticas de no discriminación de la OIT, explicó que en Portugal, España e Italia "las brechas salariales horarias tienden a ser mucho más reducidas que en el Reino Unido, ya que en el sur de Europa el sistema de fijación salarial se da por negociación colectiva".
Aseguró que la brecha en el conjunto de la economía portuguesa es de un 5 por ciento, frente al 15 por ciento en el Reino Unido, aunque en el sector de restaurantes portugueses la diferencia salarial mensual alcanza el 20 por ciento, pues las mujeres se ven obligadas a trabajar menos horas fuera de casa para hacerse cargo de las tareas del hogar.
El seminario, cuenta, también, con la asistencia del director de la Oficina Subregional de la OIT para el Cono Sur de América Latina, Guillermo Miranda, de la ministra del Servicio Nacional de la Mujer de Chile, Laura Albornoz, y del senador socialista Juan Pablo Letelier.
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