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Domingo 27 de Mayo de 2012

Más de 620 microempresarias de 28 departamentos y de Bogotá exponen sus productos en Corferias

A todo el que se acerca al stand 440, Martha Isabel Gaona le sirve una copita de chocolate caliente.

"Es chocolate orgánico certificado", les dice a los potenciales clientes.

Martha Isabel Gaona, una huilense trigueña, alta y fornida, es el alma de Industrias Vicmar, una empresa familiar que funciona en la finca La Gaviota de la vereda Cucuana, en Tello (Huila).

Allí, ella, su esposo y sus tres hijos tienen cultivadas tres hectáreas y media de cacao con el que producen, desde hace 13 años, el chocolate aliñado Gustamás.

Con la olleta humeante en la mano, la microempresaria cuenta que su familia se levanta antes de las cuatro de la mañana para comenzar a trabajar.

Explica que la fabricación de las bolitas de chocolate es artesanal, debido a que no tienen dinero para comprar una máquina para hacer las pastillas.

"Hipotecamos la finca para comprar otras tres máquinas y ya no tenemos a qué echar mano", dice la mujer.

Ese esfuerzo ha tenido su recompensa: Martha Isabel Gaona es una de las pocas expositoras que ha sido seleccionada para participar en las cinco ediciones que lleva la Feria Nacional de la Mujer Empesaria.

Al evento, organizado por la Consejería para la Equidad de la Mujer con el respaldo de la empresa privada, asisten expositoras de 28 departamentos.

La mayoría de ellas son madres cabeza de familia que participan por primera vez en esta feria y viajaron a Bogotá con casi todos los gastos pagos.

En la feria también participan artesanas indígenas, fabricantes de alimentos, de collares, tejidos, trajes de baño y otras confecciones, y cuero y marroquinería.

Calzado de estropajo para reactivar la circulación

Beatriz Cabrera tiene 55 años, es madre cabeza de familia y fabrica calzado desde hace más de 20.

Esta microempresaria de Neiva (Huila) siempre está pendiente de nuevas tendencias para incorporarlas a la producción de su pequeña empresa.

Un día averiguó que el estropajo tiene propiedades terapéuticas para el aparato circulatorio y desde entonces comenzó a darle vueltas a la idea de fabricar calzado de ese material.

Comenzó hace cinco años y ya tiene cuatro empleados (entre ellos tres mujeres cabeza de familia) y surte a varias tiendas homeopáticas.

Pero tiene un problema: desde hace cuatro meses intenta infructuosamente conseguir un préstamo para ampliar su empresa.

Sus productos se exhiben en el stand 108 del pabellón Tres.

Imágenes, pulseras, chinchorros y mochilas de los wayúes y mocanás

Arelis Pana Epiayú saca de una caja de cartón una pila de fotos en colores de las salinas de Manaure (La Guajira), tomadas hace apenas dos semanas.

En la mayoría de ellas dominan el azul celeste del cielo y el blanco de las nubes y de las pilas triangulares de sal recién extraida de las charcas.

También se ven indígenas wayúes con sus trajes y mochilas de colores y diseños llamativos.

Las fotos, impresas en lienzo, están para la venta desde ayer en en el stand 222 del pabellón Tres de la Feria de Mujeres Empresarias.

Arelis Pana Epiayú, quien es contadora pública, también trajo chinchorros, manillas, portacelulares y mochilas fabricados por unos 60 jóvenes indígenas de los pueblos wayú o mocaná de La Guajira y Atlántico, respectivamente.

Ellos pertencen a la Fundación Susu Wayú, creada hace tres años con la intención de no dejar perder las tradiciones de estos pueblos, amenazadas por la cercanía con grandes centros urbanos como Riohacha y Barranquilla.

Arelis extiende un chinchorro para enseñar los diseños y cuenta que la fundación trabaja en la elaboración de un documental sobre los pueblos indígenas del Caribe para difundirlo entre los jóvenes de la región. Parte del trabajo de la fundación se financia con las ventas de estos productos.

Diseños orientales hechos en Sabaneta

Desde pequeña, a Diana Raigoza le llamaron la atención los ideogramas chinos.

Los buscaba en libros y revistas, y se aficionó a ver películas de artes marciales, especialmente de Bruce Lee, apodado el 'Pequeño Dragón'.

Con los años, los ideogramas y la figura de aquel animal de la mitología oriental calaron tan profundo en Diana Raigoza, que buscó la manera de plasmarlos en tela.

"Estudié Astrología y después comencé a investigar sobre la escritura y los símbolos tradicionales de la cultura china", dice Raigoza mientras termina de arreglar su mercancía en el stand número 231 del pabellón 1 de Corferias.

Luego se le ocurrió la idea de hacer cojines y pendones para la casa. Pero, de pronto, estos comenzaron a venderse entre sus vecinos del municipio de Sabaneta, Antioquia, en las afueras de Medellín.

Así nació, hace dos años, la empresa On Off, dedicada a producir decoración y lencería tipo oriental para el hogar.

Raigoza recuerda que para su primera producción invirtió 200 mil pesos en telas y vinilos.

Ahora produce unos 180 cojines mensuales y les da empleo a seis personas, la mayoría mujeres, en actividades de estampado, relleno y costura.

Con estos cojines rellenos de icopor, de los cuales maneja líneas decorativa y terapeútica, además de pendones, blusas y camisetas con ideogramas y dragones, y biombos de tela y madera, la microempresaria Diana Raigoza ya ha participado en diferentes ferias regionales.

Chumbes y canastos de tunda del Putumayo

María del Rosario Chicunque es una indígena kamentsa de Mocoa (Putumayo) que por estos días se instaló en el stand 108 del pabellón 3 de Corferias.

Ella es una de las líderes de la Asociación de Mujeres Indígenas Chagra de la Vida.

A esta organización, con sede en Mocoa, pertenecen otras 30 mujeres sionas, kofanes y coreguajes. Se unieron hace siete años con el objetivo de fortalecer su cultura.

Las otras participantes en la asociación son mujeres de lugares distantes entre sí, como Aguanegra y Yurayaco (Caquetá) y la Hormiga y Puerto Asís (Putumayo).

La principal herramienta en su intento por mantener la sabiduría de sus ancestros es el trabajo con ancianas y jóvenes de sus comunidades.

Mediante diversos mecanismos, buscan que las primeras transmitan a las nuevas generaciones sus conocimientos de plantas medicinales, artesanías, bailes y otros elementos de su cultura.

Para ello realizan reuniones y talleres en sus comunidades, y un gran encuentro anual en Mocoa, en los que promueven, además, la producción de artesanías.

De allá trajeron a la feria productos como chumbes (una especie de cinturones tejidos con motivos rituales), canastos de tunda, bolsos de lana y manillas y collares de chaquiras.

El nombre de la asociación se deriva de que para los indígenas de esta región, la chagra es el lugar donde tienen sus cultivos para alimentarse y sus plantas medicinales.

Hojas y flores en plata 950

Hace cinco años Elsa Delgado creó Artejoyas, una empresa familiar que utiliza piedras y plata ley 950 para toda su producción.

Elsa y sus cuatro hijas se capacitaron en temas como control de calidad y administración empresarial y montaron la fábrica en su casa del barrio Santa Inés, en Neiva.

Elsa Delgado explica que sus joyas son hechas a mano. Entre los diseños exhibidos en el stand 325 del pabellón Tres hay hojas de uva y de manzana y flores de cayena.

Gobelinos en punto de cruz

Fanny Ivonne Montezuma despliega sus gobelinos en el stand 102 del pabellon Tres.

Es hija de una costeña y de un pastuso y ha vivido en más de cuatro regiones del país. Ahora reside en Popayán. Allí creó su empresa, Sueños de Arte.

Su especialidad son los gobelinos y los cuadros en punto de cruz. Este es un tejido que requiere una paciencia monacal, ya que la elaboración de uno de dos metros de largo puede demorar hasta dos años.

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
29 de agosto de 2008
Autor
UNIDAD DE REPORTAJES

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