En el caso específico de Bogotá, la desindustrialización está incidiendo en las bajas tasas de crecimiento de la economía del Distrito Capital, mientras que la industrialización de los municipios del área metropolitana está produciendo en Cundinamarca un crecimiento mucho más dinámico en PIB per cápita.
"Eso no deja ningún beneficio para el país, porque está probado que el sector industrial es el líder de una economía, en el sentido que tiene la mayor capacidad de arrastre sobre los sectores agrícolas y de servicios", afirma el economista Edgard Moncayo, director de 'Dinámicas regionales de la industrialización', una investigación de la Facultad de ciencias administrativas, económicas y contables de la Universidad Central, realizada con el apoyo de la gobernación de Cundinamarca.
"La experiencia internacional enseña que ningún país alcanza altos niveles de desarrollo sin pasar por una fase de industrialización madura", y Colombia presentó su desindustrialización cuando aún no alcanzaba un alto nivel de industrialización, afirma.
El fenómeno de la desindustrialización se está registrando en la mayoría de países latinoamericanos y, "se expresa en la pérdida de la densidad industrial en las grandes ciudades y en la localización creciente de nuevas industrias en sus cordones metropolitanos", explicó.
Para enfrentar el fenómeno, el estudio de Moncayo da algunas pautas sobre qué sectores y qué tipo de empresas son las que pueden crecer en un modelo de economía abierta como la nuestra.
"La investigación concluye que se necesita una nueva política industrial que consulte las características específicas de cada región, porque ya pasó la hora de pensar en una política general para el país. El momento actual exige políticas regionales", afirma Moncayo.
El estudio defiende la conciliación entre las capitales y las áreas metropolitanas como salida para conseguir un desarrollo armónico, equilibrado y productivo para las regiones. "Eso, porque el entable industrial de Bogotá, por ejemplo, y el de los municipios metropolitanos es un tejido continuo y, por lo tanto, necesita ser tratado con un enfoque integral y concertado para impulsarlo y fortalecerlo en beneficio económico de la Bogotá región", o de ciudad región sostiene.
Así, el llamado es para que se elabore una política concertada para el desarrollo industrial de Bogotá como región. "La concertación es la única salida para enfrentar el fenómeno de la desindustrialización y obtener buenos resultados regionales", insiste Moncayo.
Eso ha quedado ampliamente demostrado en experiencias sucedidas en San Diego, (Estados Unidos), Escocia, Inglaterra y Baden-Wurtemburg, (en Alemania), que son ejemplos de planificación adecuada en la escala de la ciudad región, recuerda.
Actualmente, además de Bogotá, el fenómeno de la desindustrialización se está registrando también en otras capitales como Medellín, Cali y Bucaramanga.
De momento, la Universidad Central ya hizo un convenido con dos universidades antioqueñas, la de Medellín y con la Eafit, para hacer un estudio sobre los alcances de la desindustrialización en la capital antioqueña y la industrialización en su área metropolitana.
Hay también inquietudes al respecto en las otras dos capitales departamentales como Cali y Bucaramanga.
Pero, ¿la concertación para la industrialización regional no amenaza el medio ambiente? Moncayo admite que, aunque "puede llegar a perjudicarlo, el Ministerio del ramo ya expidió normas que limitan la localización de nuevas empresas en las zonas rurales de los municipios del área metropolitana". Esto induce a los municipios a adoptar medidas tendientes a habilitar espacios especialmente dedicados a establecer parques industriales, debidamente acondicionados y enmarcados en sus planes de ordenamiento territorial.
Los municipios en los que se está concentrando la industria manufacturera, en el caso de Bogotá, son principalmente, Soacha, Funza, Mosquera, Chía, Cota, Cajicá, Tocancipá, Madrid, Tenjo y Zipaquirá.
Cundinamarca
De las 320 empresas industriales establecidas en Cundinamarca desde la década de los 80 hasta el presente, 283 (el 88,4 por ciento) se localizan en 19 municipios y 37, en 8 municipios que están fuera del anillo metropolitano, según el estudio. La mayoría de empresas grandes (80 por ciento) se ubica en Mosquera, Soacha, Cajicá, Cota, Tocancipá y Madrid. "Eso hace necesaria una concertación y una política pública regional de industrialización", dice Moncayo.
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