El plan del primer ministro, Gordon Brown, permitirá a los compradores de su primera vivienda que tengan un ingreso anual inferior a las 60.000 libras esterlinas un préstamo a cinco años, libre de impuestos, por el 30 por ciento del valor total de su hogar.
También podría suspender el cobro de impuestos que los compradores tienen que pagar por la adquisición de bienes raíces.
Ante el aumento de los propietarios de viviendas que corren el riesgo de perderlas debido a los altos intereses de las hipotecas, el Gobierno de Londres también ha prometido ayuda. En algunos casos, comprará directamente la casa a la empresa que ofreció el préstamo y la alquilará a la familia a precios convenientes.
El sector inmobiliario está sufriendo su peor momento desde comienzos de la década del noventa.
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