La banca comercial y de inversión ya han provisionado US$508.500 millones por sus participaciones, según datos de Bloomberg, y las estimaciones de Adelson podrían ser una muestra del daño que la crisis crediticia ha representado para los tenedores de bonos.
"Hay mucha doble contabilidad implicada porque la mayor parte de ese papel se tiene en obligaciones CDO'', dijo Adelson en una entrevista.
Adelson dijo que esta diferencia se ha desdibujado por el uso del término "subprime securities'' (deuda de alto riesgo) para referirse de forma indiscriminada tanto a los estructurados financieros CDO como a los bonos respaldados por hipotecas "subprime'' de primer nivel.
Mientras muchos tramos con la máxima calificación de las CDO pueden suspender los pagos, solo unos pocos bonos respaldados por activos con la máxima solvencia lo harán, dijo Adelson.
Unos US$200.000 millones en pérdidas proceden directamente de impagos de bonos "subprime'', casi todos sobre deuda con calificación crediticia inferior a AAA, la máxima calificación de S&P, dijo Adelson.
Añadió que entre US$200.000 millones y US$300.000 millones de pérdidas proceden de las CDO, incluso tramos con la máxima calificación de esa deuda estructurada respaldada por otros bonos.
Los restantes US$50.000 millones en pérdidas vienen de deuda "subprime'' de segundo nivel, también conocida como segundas hipotecas o créditos concedidos con la garantía del capital amortizado de la hipoteca.
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