Estas entidades, que internacionalmente han sido denominadas near-banks o cuasi-bancos (porque operan de forma similar), son un fenómeno que se presenta comúnmente cuando una economía presente un ciclo de alta liquidez, como el que tuvo Colombia en los últimos cinco años.
Sin embargo, Anif alerta que estas entidades han tenido un gran crecimiento en colocaciones, incluso por encima de los bancos, y eso explicaría por qué en Chile, que es un país financieramente más desarrollado, la cartera de consumo representa el 13 por ciento de todos los créditos, y en Colombia ya se acerca al 30 por ciento.
Para el centro de estudios, los préstamos de los cuasi-bancos crecen más rápido que los de la banca porque sus criterios de otorgamiento tienden a ser más laxos y porque no deben cumplir con todas las exigencias que les hacen los reguladores a los establecimientos de crédito tradicionales.
Por ejemplo, los supermercados y las empresas de servicios públicos no están obligados a manejar un régimen de provisiones-garantías (más allá de los bienes semidurables que financian) y esto en parte se explica porque ellos no están prestando dinero de sus clientes, sino sus propios recursos.
Los cuasi-bancos no están obligados a reportar la información de sus créditos.
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