Esto, en medio de un aceptable desempeño de la economía, aun con la desaceleración actual, que no genera los suficientes puestos de trabajo para reducir el desempleo. En julio, por ejemplo, frente al mismo mes del 2007, los ocupados aumentaron en 375.000 al tiempo que las personas desempleadas se incrementaron en 255.000.
El punto clave es que "no estamos creando y desarrollando nuevos sectores que absorban esa mano de obra. Las producciones intensivas en empleo de bajo costo no van a tener posibilidades de sobrevivir en una economía como la colombiana, donde la mano de obra ya no es barata", en buena medida por el comportamiento de la tasa de cambio, advierte Díaz.
El Gobierno, por su parte, está trabajando en el diseño de una estrategia para impulsar lo que llama sectores de clase mundial, que no solo puedan incursionar exitosamente en el mercado internacional sino que sean grandes generadores de empleo.
Dentro de esa estrategia, y por ahora, el Ministerio de Comercio, el DNP y asesores externos seleccionaron cuatro actividades con las cuales iniciarán una fase piloto: software, servicios de salud, servicios tercerizados a distancia (call y contac center), cosméticos y productos de cuidado personal.
El ministro Luis Guillermo Plata ha dicho que no se descuidarán otros sectores establecidos en los que se propenderá "por mejorar lo que ya tenemos. Inicialmente se trabajará con dos sectores para definir e implementar estrategias ganadoras a futuro".
Las producciones de maquila básica, como confección o flores cortadas, intensivas en trabajo de bajo costo, no se van a sostener, dice Díaz, y muy seguramente se van a desplazar a países de la región como Nicaragua y El Salvador donde todavía tienen mano de obra barata y mercados cercanos como el de Estados Unidos. Una apreciación que, seguramente, debe hacer saltar las alarmas entre los empresarios de esos renglones, sus gremios y el Gobierno.
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