Bajo la premisa de que la selva tropical tiene más valor en pie que convertida en madera, investigadores sostienen que de cada 10.000 colectas de material se descubre una sustancia de gran interés.
Muchos científicos y ecologistas están convencidos de que la selva amazónica, que comparten Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Guayana, Surinam y la Guyana Francesa, tiene sus años contados, arrasada a un ritmo vertiginoso por motosierras y tractores, sin que llegue a ser bien estudiada.
Bajo el microscopio están hoy aceites esenciales y vegetales, emolientes que sirven de base para cremas y jabones, además de los misterios de alimentos como el açaí, fruto de una palma cuya pulpa se ha popularizado en todo Brasil como bebida energética y rica en antioxidantes.
"Una cosa que tiene que ser hecha para evitar esa destrucción (de la selva) es agregar valor a esos productos" para aumentar su rentabilidad, señaló José Augusto Cabral, coordinador del área de Productos Naturales del CBA.
Esencia orgánica de guaraná, bombones de chocolate rellenos de frutas amazónicas, una bebida energética a partir de frutos de la palmera de açaí y de raíz de miranta, miel de la selva y esencias de licores estuvieron entre 22 productos presentados en la rueda de negocios.
Para Araújo la biodiversidad amazónica es tan grande e incalculable que "harían falta 100 ó tal vez 200 años para conocerla o aproximarse a ella".
Entre las líneas de investigación están remedios naturales para la salud animal, un área muy prometedora porque los plazos para obtener un medicamento autorizado son mucho menores que los necesarios para los destinados al uso humano.
También se investigan los microorganismos, como hongos, levaduras y bacterias que habitan esos ecosistemas o están asociados a las plantas de la región.
Nadie sabe bien si los efectos de algunas plantas se deben a ellas mismas o a sus microorganismos, explicó Araújo.
Según especialistas, de cada 10.000 colectas de material se descubre una sustancia de interés comercial.
Entre los experimentos más avanzados del centro se cuentan el estudio de dos plantas amazónicas para producir repelentes naturales.
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