Entre las complicaciones más frecuentes que cita la Clínica Odontológica de esta universidad figura la inflamación (35 por ciento), seguida de dolor (18 por ciento), dificultad para hablar y masticar (15 por ciento), alteración del gusto (5 por ciento), sangrado (4 por ciento), aumento de la salivación, infección y sensación de hormigueo (2 por ciento) y alergia (1 por ciento).
Además de los daños típicos tras la colocación de los aretes, se producen también lesiones periodontales y en los tejidos duros y blandos, tanto en la colocación extraoral como intraoral.
Las fisuras son los daños en los tejidos duros más frecuentes (96,5 por ciento) -siendo éstas independientes del tipo de piercing, material o tiempo de permanencia-, seguidas de las abrasiones (10,3 por ciento).
Con respecto a los tejidos blandos, el 85 por ciento de los sujetos presenta algún daño.
La lesión que más preocupa a los odontólogos es la periodontal, ya que se producen en casi la mitad de los portadores de piercings (48,1 por ciento), sobre todo si son de metal.
Publicidad