Mientras el nerviosismo en los mercados internacionales continúa, más de uno aprovecha la situación para tratar de pescar en río revuelto. Así lo experimentaron en carne propia los ejecutivos del Bank of East Asia, el tercero más grande de Hong Kong, con activos por 51.000 millones de dólares. Y es que por cuenta de una serie de mensajes anónimos transmitidos por Internet se formaron largas filas de ahorradores dispuestos a sacar su dinero de la que, según los correos electrónicos, sería una entidad al borde del colapso, enfrascada en una investigación policial.
Pero nada de eso resultó cierto. Al parecer todo se originó en un malentendido después de que el banco anunciara que había ajustado su cifra de utilidades en el primer semestre por una mala contabilización. Ese factor, unido al hecho de que la institución tenía 54 millones de dólares invertidos en la quebrada Lehman Brothers, llevó a escenas de pánico, ante las cuales los pedidos de calma sirvieron muy poco. Por tal motivo, la única solución fue mantener abiertas las oficinas en horario extendido y permitir que quien quisiera su dinero, se lo pudiera llevar.
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