Por culpa de esta 'mafia de la parafina', como la denominó la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, las familias y empresas europeas han tenido que pagar precios más altos por productos tan comunes como velas, papel encerado, vasos y platos de papel, cortezas de cera para quesos, componentes de automóvil y neumáticos, pegamento y chicle.
Bruselas calculó que este mercado mueve al año en Europa alrededor de 500 millones de euros.
Ésta es la tercera sanción más alta impuesta por la autoridad europea de competencia a un cártel, tras las recibidas por un grupo de empresas que pactaron los precios de escaleras y ascensores (992,312 millones de euros) y otro de productores de conmutadores eléctricos (750,512 millones).
Entre los fabricantes de parafina, la multa más cuantiosa (318,2 millones) corresponde a la sudafricana Sasol, considerada líder del cártel. Las firmas se reunían periódicamente para discutir precios, asignarse mercados o clientes.
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