El movimiento agrario, agrupado en la Comisión de Enlace, un comité de huelga que reúne a las cuatro organizaciones rurales más grandes del país, no esconde sus intenciones de participar en las elecciones legislativas del 2009, tras emerger con una triunfante huelga de 128 días entre marzo y julio.
Aquella protesta que puso en jaque a la presidenta peronista socialdemócrata Cristina Kirchner, cosechó el respaldo de los sectores de clase media urbana, y culminó con el rechazo del Congreso a un proyecto oficial de aumentar impuestos a las exportaciones de soya, entre otros granos y cereales.
Pero la nueva protesta, que incluirá actos masivos de agricultores y cerrará con una movilización y un abrazo al Parlamento, tendrá lugar en un escenario mundial trastornado por la crisis financiera.
El precio de la soya, principal producto de exportación de Argentina que genera ingresos anuales por casi 24.000 millones de dólares, bajó en los últimos meses de casi 600 a 384 dólares la tonelada en el mercado de Chicago, lo que precipitó la caída de la renta del sector agropecuario.
Los agricultores coinciden con institutos privados en que la cosecha global de casi 100 millones de toneladas de la campaña 2007-2008 bajará a 97 millones para la campaña 2008-2009, por una fuerte sequía y por lo que consideran un tipo de cambio desfavorable, actualmente situado en 3,15 pesos por dólar.
"El gobierno no puede desconocer el agravamiento de la situación de los productores por el alza de costos, ligada a los precios del petróleo y la caída de precios internacionales", dijo uno de los líderes agrarios, Hugo Biolcatti.
En ese escenario, los líderes ruralistas exigen al Gobierno la eliminación de los impuestos a las exportaciones de alimentos. AFP
Ventas al exterior
Argentina es uno de los principales proveedores mundiales de alimentos, con exportaciones que rondan los 35.000 millones de dólares anuales. Los principales destinos a los que vende Argentina son Mercosur, Unión Europea y Asia.
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