"Atravesamos una situación que es absolutamente excepcional", declaró el número uno del BCE, Jean-Claude Trichet, en una conferencia de prensa, en referencia a la tormenta financiera desatada por el colapso del sector bancario estadounidense y cuya onda expansiva sacudió a Europa.
El consejo de gobernadores decidió por unanimidad mantener la principal tasa directriz sin cambios en 4,25 por ciento. Pero admitió que la opción de una reducción de estas tasas, que determina las condiciones del crédito para los hogares y las empresas de la zona euro fue contemplada.
El panorama para la economía europea es sombrío y se debilita a raíz de una "demanda interna en contracción" y un crédito escaso.
El repliegue de los precios del petróleo, sumado al crecimiento que aún presentan los países emergentes como China, podría permitir una reactivación gradual de la economía.
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