La producción de libros en América Latina ha sido cíclica e irregular y ha estado sujeta a los avatares políticos y económicos, consideraron un grupo de mujeres editoras empeñadas en escribir un capítulo de éxito en la historia editorial de la región.
La colombiana Margarita Valencia, la chilena Silvia Aguilera y la argentina Gloria López le dijeron a EFE que en la región, y en concreto en países como Argentina y Chile, hay un resurgir de la industria editorial y de las iniciativas en favor de la lectura, como es el caso de Colombia con las promoción de bibliotecas.
Y ello pese a la lucha titánica que supone competir con las grandes corporaciones editoriales internacionales. Los grandes sellos son "el buque y nosotros nueces que flotamos en alta mar", explicó Gloria López para ilustrar la situación; López encabeza la quinta generación de editores de su familia.
Margarita Valencia recordó el trabajo "deslumbrante" que se hizo en la década de 1960 en países como Argentina en cuanto a la publicación de grandes literatos y autores locales, así como en el campo de la traducción, una experiencia que también se trasladó a Chile.
Eventos políticos impactan la industria del libro
Con la llegada de las dictaduras en la década de 1970, añadió, Colombia recogió "la bandera del trabajo editorial".Sin embargo, este potencial se vio "aplastado" por la llegada de una nueva crisis económica y por el "entusiasmo renovado" de la industria editorial española por América.
"Los españoles nos descubrieron otra vez" y las pequeñas editoriales lo sufrieron, dijo Margarita Valencia, para añadir que este nuevo desembarco no ha evitado que hoy unos pocos sellos luchen con dientes y uñas para cambiar la situación.
Pese a estar convencida de que "cada libro encuentra su lector", Gloria López coincide en que la "lucha es tremenda" debido a la presencia en el continente de grandes casas editoriales como Planeta y Santillana.
El desafío de enfrentarse a grandes titanes es un aliciente para Silvia Aguilera, quien cree que la industria editorial de la región tiene "ganas" de recuperarse y "algo que decir". Sin embargo, es consciente de que la "tarea editorial es un trabajo de hormigas que consume mucho tiempo" y siempre se tiene que estar reinventado.
No obstante, destacó que su país ha conseguido "pequeños logros" con una recuperación paulatina de la presencia del libro, que fue borrado del imaginario colectivo durante la dictadura, y un proceso de ascenso del índice de lectura durante el periodo democrático. Ninguna de ellas cree en las diferencias entre hombres y mujeres en el laborioso trabajo de la edición.
"Yo creo que hay un trabajo conjunto entre hombre y mujer en el campo de la edición", aunque se haya visualizado más la voz masculina, destacó Silvia.
Entre los requisitos para impulsar el sector, las editoras consideraron vital la estabilidad política y económica.
Y es que son conscientes de que el libro "será el primero" en acusar el "golpe" de la desfavorable situación económica internacional.
También consideraron esencial, a la hora de impulsar el sector, la circulación intercontinental del libro.
Esta medida evitaría situaciones como el hecho de que los escritores latinoamericanos noveles tengan que ser publicados en España antes que en sus países de origen.
El encuentro "Las Damas de la Edición", organizado por la Sociedad Iberoamericana de Amigos del Libro y la Edición (Siale), concluirá mañana después de escuchar los testimonios de las editoras de España, de Hispanoamérica y de mujeres encargadas de gestionar instituciones relacionadas con el libro.
Publicidad