Supongamos que un rescate tenga un efecto moderado en la
crisis de embargos hipotecarios de Estados Unidos y no reduzca rásticamente los tipos de las hipotecas.
Los tipos de interés podrían subir a largo plazo conforme el Gobierno acumula 700.000 millones o más de deuda para pagar su rescate a la manera de Fausto. La cuenta final no la sabemos, pero siempre resulta ser más de lo calculado por los funcionarios de Washington, lo que afecta el valor de las viviendas, las ventas y la recuperación del sector.
Esto nos deja como opción activos como las acciones, los bonos y los metales. A menos que la inflación suba, la sabiduría convencional podría estar peligrosamente equivocada sobre cuál es la mejor manera de proteger su cartera.
Falacia de los metales
Siempre me sorprende el primer pilar de la filosofía de la inversión conservadora: los metales preciosos son el mejor refugio en tiempos de calamidad.
Eso siempre me ha confundido. Los metales como el oro y la plata no pagan dividendos, no están respaldados por nada y casi siempre se los tiene en cantidades grandes y los negocian instituciones enormes. En general, los individuos no tienen posibilidad de aprovechar los ciclos de los mercados de metales.
Los partidarios del oro siempre han dicho que los metales preciosos son la fuente inmutable de valor en una crisis. En la semana más aterradora de Wall Street desde fines de 1929, durante un breve momento de luz, el oro fue favorecido una vez más como puerto seguro.
No obstante, por ser una materia prima volátil, invertir en oro no es para timoratos. Luego de que el precio spot alcanzó un máximo récord este año de casi 1.000 la onza, el 11 de septiembre cayó a 736 dólares. Después subió más de 100 la onza en la semana que concluyó el 19 de septiembre.
Se necesita valor para comprar algo que fluctúa más de 200 dólares en precio en un período corto de tiempo.
La mayoría de las personas no pueden comprar lingotes en el mercado spot, así que quizá inviertan en un vehículo como el fondo que cotiza en bolsa Spdr Metals & Mining, que recoge varias acciones de empresas de minería. El fondo ha caído cerca de un 20 por ciento este año.
La administración activa puede ayudar a evitar la volatilidad en los mercados de metales. Si cree en esta premisa, considere el fondo First Eagle Gold, administrado por el perennemente escéptico del sistema financiero Jean-Marie Eveillard. Aunque ha superado en rendimiento a todos, excepto el 4 por ciento de sus competidores, no es una cobertura perfecta, ya que este año ha caído un 11 por ciento.
Si el oro no funciona como un refugio estable, ¿debería vender acciones comunes para comprar otro activo?
Como inversor individual, no me parece que tenga sentido brincar de un tipo de activo a otro.
Cuando usted crea haber tomado la decisión correcta, el mercado se revierte. La mayoría de las personas hacen malas suposiciones, no entran en el mejor momento y pierden dinero constantemente. Retienen los activos cuando deberían venderlos y oran para que se recuperen. Estamos condicionados a ser optimistas.
El mismo razonamiento aplica para comprar incluso las inversiones más difíciles como los metales. Así que probemos otra estrategia. Una combinación de metales y bonos del Tesoro de Estados Unidos, respaldados por el Gobierno estadounidense, podría ser la mejor manera de proceder.
Dinero seguro
Normalmente se cree que los bonos del Tesoro de Estados Unidos son los mejores receptáculos de dinero seguro. No obstante, cuando los inversores institucionales se retiraron a los bonos del Tesoro en las subastas realizadas durante la semana del 15 de septiembre, los rendimientos reales fueron negativos tras restar la inflación.
Aunque el Gobierno garantiza el capital principal, el bono del Tesoro rinde menos del 1 por ciento.
De los fondos mutuos de renta fija que no estaban protegidos de la inflación o apalancados, solo 30 de los casi 1.000 encuestados rebasaron al índice de precios al consumidor hasta el 15 de septiembre, según Morningstar Inc., la empresa de información financiera de Chicago.
Si busca un poco de diversificación, podría combinar bonos del Tesoro con otros refugios financieros tradicionales en una cartera.
Permanent Portfolio lleva décadas haciendo eso. Diseñado para los avestruces financieros, el fondo invierte en francos suizos, metales, acciones inmobiliarias y bonos del Tesoro. Ha rebasado al 98 por ciento de sus competidores y este año ha caído menos del 1 por ciento.
Dólares
Si la mayoría de sus participaciones están en dólares estadounidenses, también necesita protegerse del riesgo cambiario. Los fondos de acciones y bonos no estadounidenses, y acciones de petróleo y oro ayudarán. Previamente recomendé no comprar metales, pero si es bajista con respecto al dólar, el oro puede servir de cobertura. Compre y reténgalo en un fondo mutuo o que cotiza en bolsa.
En virtud de que un solo fondo no puede ofrecerle protección del riesgo de mercado sistémico o de la inflación, considere sumar un fondo de índice inmobiliario comercial como Vanguard Reit Etf y Pimco Commodity Real Return Strategy, que combinan instrumentos protegidos de la inflación con materias primas en mi cartera.
La diversificación es importante: no concentra el riesgo de su cartera en un solo país, activo, mercado o propiedad.
El fondo Pimco, por ejemplo, ofrece cobertura contra la inflación y los riesgos de crédito. Ha subido casi un 5 por ciento en el último año.
El tema más importante no es lo que ocurrirá a las principales instituciones financieras en los próximos días. Aunque la codicia desenfrenada es la raíz del actual desastre, cada vez que surge una crisis financiera, las reacciones inmediatas atraen demasiada atención.
Hay una realidad que nunca cambia: si necesita dinero en los próximos cinco años, no tiene sentido estar en activos volátiles y no asegurados. Todo el riesgo es personal, independientemente de cómo corte el pastel.
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