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Miercoles 15 de Febrero de 2012

En crisis seguirá economía de E.U. y del mundo, pese a aprobación del salvavidas

Barry Schaefer, socio de The Otun Group, grupo consultor internacional especializado en economía y riesgos políticos y del cual es socio el ex presidente César Gaviria, asegura que "hay que usar esos 700.000 millones de dólares pero se debe tener en claro que es exclusivamente para comprar activos en problemas y no para salvar una economía que globalmente está deprimida".

Eduardo Sarmiento, consultor y ex asesor presidencial en temas económicos, dice que "...el plan es malo, es una cosa obligada, lo están haciendo como por hacer algo, han tratado de evitar el desplome de las acciones, la propiedad bancaria y la construcción".

Y continúa: "Es el resultado de una burbuja, una burbuja especulativa, y una desregulación del sistema. Hicieron cosas para generar utilidades, aumentar el capital de los bancos con mayor riesgo, pero de forma desregulada".

Mauricio Cabrera, consultor privado, afirma que el plan no es el mejor pero que es la única opción que existe a corto plazo. "Sería mucho mejor un plan para salvar a los deudores y no para los bancos. Si se quisiera haber hecho un plan para los deudores, se necesitaría más tiempo".

Sobre el proyecto de salvamento, Cabrera no está de acuerdo con la falta de aclaración sobre el valor en que el Gobierno de E.U. comprará los denominados activos tóxicos. "Si los compran por US$100, el valor nominal sería un regalo para los bancos porque valen mucho menos. Sin embargo, mientras uno no tenga ese dato, no se puede determinar si el plan va a funcionar".

"Si existiera más tiempo, lo mejor sería disminuir el valor de las hipotecas con el recurso del Gobierno, de manera que los deudores salvaran sus casas y dejaran de ser activos incobrables. Eso tomaría muchísimo tiempo y además hay demasiados deudores", concluye Cabrera.

Por su parte, el académico Salomón Kalmanovitz, ex codirector del Banco de La República, aclaró que tampoco cree en la efectividad del plan. "El proyecto de salvamento financiero no ataca la solvencia, sino las malas inversiones. Quizás hay sectores del congreso que estén presionando a que sea más técnico y a que tenga un componente de adiciones al capital de las empresas y de los bancos".

Soluciones alternas

Los dos expertos afirman que la mejor forma de arreglar el embrollo es con un modelo de rescate de mayor alcance que aquél propuesto por la Administración Bush, y es que el Estado intervenga los bancos hasta que todo esté bajo control.

"Un modelo de plan sería que el Estado interviniera los bancos, como se hizo en Japón hace 5 o 6 años, y bajar las tasas de interés", sugiere Barry Schaefer.

Ante la pregunta de si la intevención del Gobierno a través del plan de salvamento no sería una medida contraria al capitalismo que caracteriza a Estados Unidos, el experto respondió: "Aunque en este caso es una intervención del Estado, está lejos de ser una medida socialista, pues la Administración no ejercería un control total, sino que sus funciones se limitarían a inyectarle un capital al sistema. Lo más importante es capitalizar los bancos".

Hay que recordar que en días pasados uno de los congresistas dijo que la intervención del Estado, así solo fuera para inyectar capital, "ponía al sistema en la resbaladiza cuesta hacia el socialismo".

Eduardo Sarmiento sugiere algo similar en cuanto a la intervención de los bancos por parte del Gobierno: "Sustituir el capital perdido por capital oficial: eso hubiera mantenido los bancos y hubiera dado lugar a un flujo normal del crédito".

El experto explica que una vez restaurado el capital, los bancos vuelven a funcionar bien y no hay efecto dominó, e insiste en que estas fórmulas se usaron en América Latina (son distintas a la fórmula del plan de rescate en E.U.).

Efecto en otras latitudes, como América Latina

Barry Schaefer comenta que en cuanto a los países en Latinoamérica, ya está visto que sí se afectan con esta crisis, como es el caso de Brasil. Pero también se han visto afectados países europeos, como España.

En cuanto a los efectos directos sobre la gente del común, Schaefer explica que el crédito es el que más se ve afectado: "el impacto lo recibe sobre todo el microempresario, quien por falta de acceso al crédito se queda sin cómo pagar su nómina o renovar su inventario".

Schaefer advierte que existe un inconveniente más de fondo: "El problema es de credibilidad en el sistema financiero".

Y para lo que viene después, Schaefer asegura que tras esta crisis el mercado y el comercio mundial sufrirán una transformación. También comenta que "los legisladores no se pueden dar el lujo de dejar que se caiga la propuesta (que se vota este viernes)".

"Lo que sube como palma cae como coco", es la frase lapidaria de Eduardo Sarmiento al referirse a los excesos de la economía estadounidense de los últimos ocho años.

A eso, Sarmiento añade que "el plan de rescate favorece a quienes causaron la crisis. El Gobierno debe sustituir capitales que se perdieron y entrar a participar en las instituciones (por ejemplo, los bancos). Lo más grave es que no resuelve el problema de capital y por ello los bancos no pueden prestar plata, lo cual genera un colapso de los créditos".

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
3 de octubre de 2008
Autor
Mauricio Romero. Editor adjunto Portafolio.com.co. / Juan Manuel Ramírez Montero. Redactor Portafolio.com.co.

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