Así lo explica Nicolás del Castillo, presidente de la compañía, al comentar todos los esfuerzos de la empresa para salir adelante en medio de la crisis general de los exportadores.
Mientras que el área de cultivo camaronero de los ecuatorianos llega a 180.000 hectáreas y la producción alcanza las 120.000 toneladas, en Colombia la producción es de 20.000 toneladas con apenas 2.000 hectáreas, lo que muestra el rendimiento de la producción nacional.
El empresario destaca que Océanos cuenta con el 50 por ciento de esa producción local. La empresa espera este año alcanzar las 10.000 toneladas en ventas, 2.000 más que en el 2007, lo que le representaría ingresos por 52 millones de dólares. El año pasado sumó 41 millones de dólares.
La empresa genera en su planta de proceso en Mamonal (el área industrial de Cartagena) y en su finca camaronera unos 1.400 empleos directos, de los cuales más de la mitad corresponde a mano de obra femenina.
Pese a que cerca del 60 por ciento de sus insumos son importados como la larva y los alimentos, el 30 por ciento de sus costos corresponde a la mano de obra y a los servicios públicos que han presionado a las empresas del sector.
Para solucionar la crisis, la empresa ha tenido que recurrir a los créditos blandos de Finagro y también se ha cobijado por los incentivos sanitarios para los exportadores, con lo que han podido pagar pasivos, explicó del Castillo.
Igualmente, tomaron un contrato a futuro que protege a la empresa de bajas abruptas del dólar frente al peso, al tiempo que recibió una mano del Grupo Manuelita con una capitalización de 10 millones de dólares.
Sus clientes están en Estados Unidos, Francia, Italia y Japón.
España es un cliente importante para Océanos con una participación de mercado del 6 por ciento. Recientemente cerró una negociación con la cadena Casino para proveerle el producto a sus almacenes en Francia.
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