En sus perspectivas económicas semestrales, publicadas el miércoles, el FMI estima que un yuan más flexible contribuiría a reequilibrar el crecimiento para que éste dependa más del consumo interno y menos de las exportaciones, al tiempo que
facilita la tarea de los responsables económicos.
El FMI prevé un crecimiento del PIB de China de 9,7 por ciento en 2008 y de 9,3 por ciento en 2009, contra un 11,9 por ciento del 2007, y atribuye en parte esta desaceleración a la caída de las exportaciones.
A pesar de ello, estimó que la economía china, dependiente de sus exportaciones, estaría mejor con un yuan más fuerte.
"Hay que seguir avanzando hacia una apreciación del renminbi en el marco de la estrategia más amplia de China que busca transferir las fuentes de crecimiento hacia la demanda interna y aumentar la eficacia de la política monetaria", indicó el informe.
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