Una vez llegada la fecha, se hará la verificación in situ de los predios, labor a cargo de la Corporación Colombia Internacional (CCI), para determinar si los lotes reportados efectivamente están sembrados con maíz amarillo; luego, el agricultor cosecha su producto, lo vende, registra la venta en la Bolsa Nacional Agropecuaria (BNA) con la factura de venta correspondiente, y esta a su vez le gira los recursos ofrecidos.
Con estos apoyos el Gobierno nacional quiere fomentar las siembras para reemplazar -en algún porcentaje- la alta dependencia que tiene el país de las importaciones, situación que podría desencadenar, a largo plazo, un grave problema de seguridad alimentaria.
Durante el primer semestre del año se sembraron 101.000 hectáreas de maíz amarillo tecnificado, mientras que para el segundo semestre se espera que sean 100.000.
Las siembras están en marcha y finalizarán en la primera semana de noviembre.
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