Dígales adiós a los últimos baluartes. Hasta fecha reciente, sabíamos que los precios de los alimentos y de la energía causaban fuertes presiones a la baja en la economía. Pero creíamos que el sistema se hallaba todavía en condiciones de capear el temporal. Sin embargo, la complejidad y el alcance de la crisis crediticia a nivel mundial ha cambiado nuestra manera de pensar. Inclusive con la masiva reestructuración decidida por la Reserva Federal, pronosticamos un cuarto trimestre muy duro en el 2008, y tal vez una situación más difícil en la primera mitad del 2009.
Pero pasaremos a su segunda pregunta, que es lo que cuenta ahora. Pues, sin importar lo mal que ande la economía, los gerentes de todo el mundo tendrán que seguir levantándose cada mañana, ir al trabajo y allanar el camino hacia un futuro mejor.
¿Cómo? Hay posiblemente docenas de respuestas a esa pregunta. Pero en épocas de dificultades, nos parecen esenciales estas cuatro estrategias de liderazgo.
1. PLANIFIQUE COMO SI LA RECESIÓN FUERA MÁS PROLONGADA Y DIFÍCIL DE LO QUE CREE.
Por supuesto, es natural que usted desee causar el menor dolor
posible en su organización, hacer reducciones de manera paulatina a fin de proteger empleos y proyectos mientras espera que venga lo mejor.
Pero en un medio ambiente tempestuoso, la timidez puede ser muy riesgosa. En cambio, si adopta un enfoque más agresivo con respecto a los costos, casi no tendrá inconvenientes. Si la economía realmente se hunde, la suya será una de las escasas empresas preparadas. Si la cosa anda mejor que lo pronosticado, usted estará en mejor posición que sus rivales para obtener mayores ganancias.
Por lo tanto, haga un recorte de gastos superior al que le gustaría hacer, elimine todos los excesos en materia operacional, y concéntrese en el dinero en efectivo, como si su vida dependiera de ello.
2. NO DEJE DE HABLAR.
Las crisis exigen una comunicación constante, franca. Pero con demasiada frecuencia los gerentes reaccionan ante las malas nuevas encerrándose en sus oficinas, dejándose llevar por el pánico. Eso mata la moral. Sus empleados están aterrados, y piensan cosas sombrías.
Este es el momento en que usted necesita aliviar el temor y la incertidumbre. Y no con una cháchara carente de realidad, sino con afirmaciones concretas. Informe a sus empleados, por ejemplo, qué plantas u oficinas echarán personal o directamente serán cerradas. Describa con vívidos detalles qué está haciendo la competencia para lidiar con la crisis. También dígales qué futuro aguarda a todos si trabajan con el mismo objetivo: aguante y capacidad de renovación. Y repita eso una y otra vez. Nunca será suficiente.
3. BRINDE ENERGÍA A SUS EMPLEADOS CON UN PLAN DE BONIFICACIONES.
En cualquier empresa que ofrece incentivos financieros para quienes consiguen más ganancias, una súbita crisis puede crear un fenómeno infortunado. Apenas los empleados descubren que no podrán concretar sus metas en la segunda mitad del año, muchos arrojan la toalla. Y peor aún, comienzan a planear por el próximo año fiscal, o directamente buscan empleo en otras empresas. A nivel personal, esa conducta resulta comprensible. Pero para una organización, puede resultar muy dañina.
Es por eso que usted necesita desarrollar y anunciar un programa revisado de compensaciones que premie el desempeño en la segunda mitad del año.
Es también importante asegurar a los mejores empleados que usted remunerará sus esfuerzos en ese lapso, no sólo las cifras.
El compromiso de esos empleados es muy importante en los actuales momentos. Demuéstreles también el suyo.
4. FINALMENTE, HAGA TODO LO POSIBLE POR VENCER A LA COMPETENCIA.
Si usted reduce los costos de manera agresiva y mantiene a sus empleados comprometidos mediante una constante comunicación y bonificaciones, su hoja de contabilidad le permitirá aprovechar las ventajas de una caída en la actividad económica a través de acciones audaces en relación a la competencia.
Basta ver el ejemplo de JP Morgan, que realizó acciones agresivas en medio del colapso de la industria. Para eso, analice los mercados adyacentes con el propósito de hacer compras a precios reducidos. Usted puede aumentar su participación en el mercado ofreciendo términos generosos de pago a sus clientes.
Se trata de clientes que nunca antes habría alcanzado debido a una fuerte competencia. También puede atraer a los mejores talentos de sus debilitados competidores.
En épocas de crisis, los gerentes suelen pasar a la defensiva.
Pero usted necesita pasar a la ofensiva ahora. Tal vez la baja en la actividad económica recién comenzó, pero en algún momento concluirá. Usted no sólo debe sobrevivir, sino aprovechar las oportunidades.
Jack y Suzy Welch son autores del libro 'Winning', pueden enviarles preguntas por correo electrónico a winning@nytimes.com.
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