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Viernes 25 de Mayo de 2012

La 'patología mental' de los colombianos

Hace algunos años escribí una reflexión acerca de las características, que en líneas generales, habían ganado terreno en el comportamiento de los colombianos dichos como: "colombiano nunca se vara" y/o "echado palante". Pero infortunadamente, bajo la sombra y amparo de culturas negativas como por ejemplo: el dinero fácil, el atajo y especialmente, el concepto de 'viveza'.

El concepto de laboriosidad o 'echado para adelante', cobijó equivocada, pero eso si lujosamente, al vendedor inescrupuloso y ventajoso, que a expensas de la ingenuidad de sus clientes (yo gano tu pierdes), incurre en actuaciones indecorosas, antiéticas y en ocasiones colindando con el ilícito.

Verdaderamente que hizo falta espacio para tratar de reseñar, la diversidad de manifestaciones de 'viveza', tanto así, que los colombianos llegamos al convencimiento de creernos 'vivos' y que en la medida que hiciéramos uso de ese 'don', tendríamos la panacea que solucionaría definitivamente todos nuestros males.

En aquella ocasión concluía que de ser válida esa cultura, hace tiempos que los demás países, envidiarían nuestro nivel de desarrollo y calidad de vida.

Al pasar los años, se nota con preocupación, que los colombianos hemos adicionado otra serie de comportamientos como:

a) Acudir a las vías de hecho para ejercer justicia privada.

- El linchamiento de un atracador por parte de la turba justiciera de los taxistas.

- La expulsión del barrio y cuasilinchamiento por parte de la vecindad hacia toda la familia de un delincuente violador.

- La muerte de un profesor universitario y herida a un buen ciudadano, por una ráfaga de balas que había disparado un energúmeno sujeto armado, que pensó que le robaban su vehículo (cuando se saca un arma, es para dispararla ¡carajo!).

- Cerca de 4.000 riñas durante el fin de semana en Bogotá.

Sobra recordar que el argumento: "ante la incapacidad del Estado para proteger a los ciudadanos, éstos decidieron armarse y protegerse por su cuenta", dió lugar a un fenómeno de violencia y criminalidad que tardaremos todavía muchos años en padecer.

b) El fin justifica los medios.

Esta cuestionada e injustificada filosofía maquiavélica, también hace curso acelerado en nuestro proceder, casos sabidos de 'gurús' financieros que no dudan en atenuantes especulativos para hacer subir y/o bajar ficticiamente, el valor de los precios de las acciones.

No se puede dejar de mencionar (sin propósitos y/o connotaciones políticas), nuestra euforia patriótica, por los indudables éxitos logrados, a expensas de la normatividad internacional (bombardeos en otro país y uso de símbolos neutrales en declarados conflictos armados).

La patología mental de los colombianos se ha enriquecido, pues al consuetudinario y genético sentimiento de viveza, ahora hemos incorporado la intolerancia, la justicia por propia mano y por si fuera poco, Maquiavelo.

¿Habrá necesidad de esperar que profundos estudios y análisis simbióticos, entre la sicología y la sociología, nos convenzan que una sociedad, en la que conviven y prevalecen las características enunciadas, no se encamina irremediablemente hacia una cultura mafiosa?

LAS SOLUCIONES ESTÁN EN LA EDUCACIÓN

Como en el escrito inicial, la reflexión conduce a que anticipadamente a las conclusiones sicologico-sociales, estamos en mora de iniciar un proceso de autocrítica que requiere del esfuerzo conjunto al largo plazo por parte del Estado y sociedad en general, pero al que todos podemos contribuir desde ya empezando por la educación hacia nuestros hijos en el seno de la familia y estudiantes en las instituciones educativas.

"El colombiano nunca se vara?...". Cierto, pero a través de medios lícitos.

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
10 de octubre de 2008
Autor
Miguel Celis García. Profesor de Economía. Universidad Militar

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