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Miercoles 15 de Febrero de 2012

La modernización del multilateralismo

Septiembre y octubre se perfilan como meses difíciles en un año inestable: la debacle de los mercados, la constante tensión provocada por los altos precios de los alimentos y los combustibles, así como por los riesgos de pobreza y malnutrición... La ansiedad por la economía mundial.

Los acontecimientos de septiembre y octubre podrían ser un punto crítico para muchos países en desarrollo. Como siempre, los pobres son los más indefensos. En todo el mundo se elevan voces que culpan al libre mercado. Otros cuestionan a las instituciones gubernamentales.

La globalización no se detendrá

No podemos dar marcha atrás con la globalización, sino aprender del pasado y construir el futuro. Debemos modernizar el multilateralismo y los mercados para acompañar los cambios económicos.

Actualmente, los mercados reflejan enormes cambios en la tecnología de la información y las comunicaciones, los flujos financieros y comerciales, la movilidad de la mano de obra, la interconectividad internacional y nuevas fuerzas de la competencia. Nacen potencias económicas que se transforman en 'accionistas' del sistema internacional y que quieren ser escuchadas. Las empresas y los mercados privados seguirán siendo los principales propulsores del crecimiento. Sin embargo, tras sufrir pérdidas descomunales, los sistemas financieros del mundo desarrollado, especialmente en Estados Unidos, han revelado fallas flagrantes. La arquitectura internacional concebida para enfrentar tales circunstancias se está resquebrajando.

El Nuevo Multilateralismo, según los tiempos que corren, no deberá ser una red fija sino flexible. Tendrá que maximizar las fortalezas de la interconexión y de las instituciones públicas y privadas. Debe estar orientado a la resolución práctica de problemas y forjar una cultura de cooperación.

Nuestro Nuevo Multilateralismo debe originar un sentido de responsabilidad compartida por la economía mundial y debe contar con quienes tienen una participación importante en ella. Debemos ampliar la definición de multilateralismo económico para ir más allá del eje tradicional de las finanzas y el comercio. La energía, el cambio climático y la estabilidad de los Estados frágiles son temas económicos. Ya forman parte del diálogo internacional sobre seguridad y medio ambiente, pero son cuestiones que también debe abordar el multilateralismo económico.

En el Nuevo Multilateralismo el Grupo de los Siete (G-7) no es suficiente. Necesitamos un grupo central de ministros de hacienda que se encargue de prever los problemas, intercambiar información e ideas, determinar los intereses mutuos, movilizar esfuerzos para solucionar dificultades y manejar las diferencias.

Deberíamos considerar un nuevo Grupo Directivo que incluya a Arabia Saudí, Brasil, China, India, México, Rusia, Suráfrica y el actual G-7, que se reúna periódicamente y que mantenga deliberaciones formales e informales.

La anticipación es la clave

Ese grupo no debería simplemente reemplazar el G-7 por un G-14 con un número fijo de miembros. No debemos aplicar métodos del viejo mundo para hacer uno nuevo. El Grupo Directivo debería evolucionar para adaptarse a las circunstancias. Necesitamos esta nueva red, no para acabar con los problemas mundiales después de surgidos sino para anticiparnos. Así como la crisis financiera ha sido internacional debido a la interconexión, las reformas deberán ser multilaterales. Ya sea mediante un Foro sobre Estabilidad Financiera en el FMI o en el Grupo Directivo, los problemas de supervisión financiera deberán abordarse en un marco multilateral más amplio.

El Nuevo Multilateralismo también debe interconectar la energía y el cambio climático. Hay confusión en los mercados de la energía. Necesitamos un pacto global entre los principales productores y los consumidores. Podría haber un interés común en gestionar una escala de precios que concilie los intereses mientras, al mismo tiempo, se hace la transición hacia estrategias de crecimiento con bajo nivel de emisión de carbono, una cartera más amplia de fuentes y una mayor seguridad internacional.

El Grupo Directivo impulsaría acciones relativas a la energía, el ambiente y el financiamiento de las negociaciones de las Naciones Unidas y de la aplicación de un tratado sobre cambio climático.

Envuelta en una necesidad, el destino nos está presentando una oportunidad: modernizar el multilateralismo y los mercados.

ROBERT B. ZOELLICK
PRESIDENTE DEL GRUPO DEL BANCO MUNDIAL

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
11 de octubre de 2008
Autor

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